Hay objetos que compras y hay otros que terminas sintiendo un poquito tuyos. En Cyan, la diferencia está justamente en el proceso: eliges la pieza, decides cómo quieres llevarla, agregas detalles, la armas con tus propias manos y sales con algo que difícilmente podría tener alguien más.
La marca mexicana de marroquinería creativa nació en 2015 de la mano de las hermanas Monse y Livier, pero la experiencia que hoy sucede en su Casita Cyan tomó forma después de la pandemia. El punto de partida fueron los talleres: primero llegaron las clases para crear piezas desde cero y, con el tiempo, descubrieron que muchas personas no buscaban necesariamente convertirse en expertas en técnicas de marroquinería, sino vivir la satisfacción de decir: “yo hice esto”.
De ahí nació una nueva manera de acercarse a Cyan: un espacio donde puedes sentarte, elegir los elementos de tu pieza y construirla a tu ritmo. La marca describe su propuesta como una combinación entre la tradición de la marroquinería y una visión contemporánea del diseño, con piezas hechas en México que pueden personalizarse.
De un taller de marroquinería a una experiencia para personalizar tu journal
Uno de los grandes protagonistas de esta nueva etapa es el journal. La idea comenzó como un taller para hacer tu propio planner y tuvo tan buena respuesta que surgió la pregunta: ¿qué pasaría si la gente pudiera vivir esa misma experiencia sin tener que tomar un taller completo?
La respuesta fue la Casita Cyan. Aquí eliges tu planner, el grabado, el color del elástico y los elementos que quieres sumar. También puedes agregar dijes, figuras de piel, ojillos, encajes, cordones y otros detalles para construir una pieza que se sienta tuya.
View this post on Instagram
En algunos modelos, el planner puede llevar hasta ocho libretas, por lo que puedes convertirlo en agenda, diario, espacio para ideas o una mezcla de todo lo anterior.
Y hay algo especialmente divertido en el proceso: personalizarlo se parece más a armar un helado que a comprar una libreta. Primero eliges la base y después decides qué tanto quieres agregar. Puedes mantenerlo minimalista o llevarlo hasta donde te dicte la creatividad.
El resultado no es solamente un objeto para organizar pendientes. También aparece esa parte emocional que Monse ha visto repetirse entre quienes visitan el espacio: hermanas que se reúnen después de mucho tiempo, amigas que llegan juntas, despedidas antes de un viaje o personas que hacen piezas para compartir durante una experiencia especial.
View this post on Instagram
Uno de esos casos fue el de una mujer que llegó a crear tres journals para ella y sus dos hermanos antes de viajar juntos a Egipto. La idea era que cada uno pudiera documentar el viaje y conservar después ese objeto como parte de la memoria de esos días.
Y quizá ahí está una de las claves de la experiencia: el journal termina guardando mucho más que palabras.
Leer también: Stradivarius lanza una colección de prendas premium
Marroquinería para desconectarse del mundo digital
En una época en la que prácticamente todo ocurre frente a una pantalla, regresar al papel tiene algo casi terapéutico. Escribir, tocar la piel, elegir colores, acomodar charms, hacer nudos y construir una pieza con las manos obliga a bajar un poco el ritmo.
View this post on Instagram
Para Cyan, esa vuelta a lo manual también forma parte de la conversación alrededor del producto. Durante los talleres, muchas personas comenzaban a entender de otra manera por qué una pieza artesanal tiene determinado valor: al experimentar el proceso, podían dimensionar el trabajo que existe detrás de cada objeto.
La propia marca habla de sus planners como espacios personales para organizar proyectos, estructurar metas o convertirlos en un journal donde las ideas toman forma. Sus piezas actuales utilizan piel genuina vacuna con curtido vegetal y, debido a las características naturales del material, cada una puede presentar variaciones de textura y tono.
Es una idea que también atraviesa el resto de Cyan: objetos cotidianos que dejan de sentirse genéricos cuando intervienes en ellos.
Y la experiencia no termina necesariamente en el journal. La marca también trabaja con bolsos, mochilas y accesorios personalizables, además de experiencias para eventos y celebraciones. Entre las opciones de personalización se encuentran el hot stamping, elásticos, dijes, ojillos, figuras de piel, encajes, cordones y remaches.
View this post on Instagram
La Casita Cyan
La experiencia puede vivirse en la Casita Cyan, ubicada en Roma Norte, donde el proceso comienza eligiendo la pieza que quieres personalizar y continúa con el grabado, la selección de charms y el resto de elementos. Incluso puedes armar tu pieza siguiendo una guía o dejar que el equipo te ayude con el armado.
Actualmente, el espacio abre de martes a viernes de 11:00 a 18:00 horas sin reservación, sujeto a disponibilidad de cupo, mientras que los sábados funciona con reservación para cuidar la experiencia dentro del lugar.
Y aunque la idea nació alrededor de la marroquinería, parece que Cyan todavía tiene espacio para seguir creciendo. Entre los próximos proyectos que Monse adelantó está un portalaptop personalizable, pensado para llevar la misma lógica de construcción y elección de detalles a otro objeto cotidiano.
Porque, al final, esa parece ser la apuesta de Cyan: tomar algo que usamos todos los días y darle una historia propia. Una que no empieza cuando lo compras, sino cuando decides cómo quieres hacerlo tuyo.
Leer también: 5 estilos de bolsas para estrenar este otoño 2026
Recibe todos los viernes Hello Weekend, nuestro newsletter con lo último en gastronomía, viajes, tecnología, autos, moda y belleza. Suscríbete aquí: https://www.eluniversal.com.mx/newsletters/




