El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó este martes un extenso discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, marcado por advertencias contra Irán, críticas a Cuba y México, afirmaciones sobre inmigración e inteligencia artificial y su reivindicación como mediador de conflictos internacionales.
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando abordó a Cuba. Trump calificó al país como un “Estado fallido” y aseguró que el régimen comunista “caerá”.
También afirmó que Washington está negociando con La Habana a través de Marco Rubio. Durante esas declaraciones, la delegación cubana abandonó el salón en señal de protesta.
The Cuban delegation walks out as Trump rambles incoherently at the UN pic.twitter.com/gvHSW73ZC0
— FactPost (@factpostnews) September 22, 2026
Trump también aseguró que durante los últimos 16 meses “cero inmigrantes ilegales” han ingresado a Estados Unidos, al destacar lo que describió como el mayor nivel de seguridad fronteriza en la historia del país.
“Superinteligencia”
Otro de los pasajes llamativos estuvo relacionado con la inteligencia artificial. Trump defendió que Estados Unidos mantenga el liderazgo tecnológico y volvió a utilizar el concepto “super intelligence” (superinteligencia) para referirse a esta tecnología. Además, rechazó las advertencias sobre sus posibles riesgos y cuestionó los llamados internacionales a establecer mayores controles.
En política exterior, el mandatario volvió a centrar buena parte de su discurso en Irán. Aseguró que Teherán nunca tendrá un arma nuclear y planteó una disyuntiva: alcanzar un acuerdo o “aniquilar” a la República Islámica. También llamó a mantener el aislamiento económico del país.

Trump aseguró además que desde que asumió el cargo ha “resuelto ocho guerras”, mencionando conflictos como los de Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, Armenia y Azerbaiyán, además de Gaza. Sobre Rusia y Ucrania, afirmó que espera alcanzar un acuerdo y sostuvo que “es hora de detener las muertes”.
El mandatario también defendió sus acciones en Venezuela, cuestionó al gobierno mexicano por la situación de los cárteles y anunció un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia para ampliar la presencia militar estadounidense en el Ártico.
La intervención estuvo marcada así por una sucesión de afirmaciones sobre seguridad, guerras, migración, tecnología y política exterior, consolidando un discurso centrado en reivindicar la acción de su administración frente a los principales conflictos internacionales.





