La verdad periodística no es la verdad jurídica de un suceso delincuencial. Los reportes periodísticos, sucintos al punto de solo ocupar un párrafo o tan extensos como un libro, más que verosímiles, han de probarse verídicos y verificables. Para más complejidad, las notas e investigaciones, cuando mucho, son fragmentos de la realidad. El diarismo aporta, casi por definición, solo parte de la verdad.

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