Hay tres nombres que hoy deberían estar por encima de cualquier discusión política: Melany, María Valentina, Scarlette Ivanna.
Tres adolescentes que siguen sin regresar a casa.
Entre el 21 y el 22 de septiembre, seis adolescentes fueron reportadas como desaparecidas en distintos puntos de la Ciudad de México. Tres ya fueron localizadas con vida. Tres continúan siendo buscadas.
Hoy la prioridad es encontrarlas.
Sin especulaciones. Sin oportunismo. Sin convertir el dolor de sus familias en munición política.
Porque esta columna no pretende responsabilizar a un partido por la desaparición de una niña.
Pretende cuestionar algo distinto: la obscena costumbre de algunos políticos de presumir que la seguridad ya está resuelta.
Y en eso el PAN se ha vuelto especialista.
Durante años ha convertido la seguridad en producto electoral.
Benito Juárez es “segura”.
Miguel Hidalgo es “segura”.
Sus gobiernos son “los buenos”.
Los demás son “los malos”.
Todo cabe perfectamente en una publicación de redes sociales. La realidad, no.
Porque ninguna alcaldía puede declararse satisfecha mientras haya mujeres que tengan miedo de caminar por sus calles.
Ningún alcalde debería utilizar un ranking como certificado de misión cumplida.
Y ningún partido debería apropiarse políticamente de algo tan serio como la seguridad.
Mauricio Tabe lo hace constantemente.
Presume que Miguel Hidalgo es una de las alcaldías más seguras de la Ciudad de México. Presume rankings. Presume “Blindar MH”. Presume resultados.
Qué bueno que existan indicadores positivos.
Pero hay algo que los panistas deberían entender: la seguridad no es un logro partidista que se presume cuando conviene y una responsabilidad ajena cuando incomoda.
Si hacen de la seguridad su bandera, acepten también el escrutinio.
Si presumen resultados, respondan por los pendientes.
Y si quieren hablar de gobiernos y resultados, hablemos.
En su Segundo Informe de Gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum reportó que el promedio diario de delitos de alto impacto se redujo 54% respecto de 2018.
Un resultado importante.
Pero hay algo todavía más importante en la manera de entenderlo: los resultados no significan que podamos bajar la guardia.
Esa debería ser la diferencia entre gobernar y hacer propaganda.
Un gobierno serio puede reconocer avances y seguir trabajando sobre los pendientes.
El triunfalismo, en cambio, toma un dato favorable, lo imprime en una lona y pretende que la discusión terminó.
No terminó. Mucho menos para las mujeres. Porque para nosotras la seguridad tiene otra medida.
Es poder caminar sin mandar ubicación en tiempo real.
Es no tener que avisar “ya llegué”.
Es no cambiar de banqueta por miedo.
Es que una madre pueda ver salir a su hija rumbo a la escuela sin imaginar que esa mañana podría convertirse en una pesadilla.
Y esta semana seis familias vivieron ese miedo.
Tres ya pudieron abrazar nuevamente a sus hijas. Tres todavía esperan.
Por eso hoy no quiero hablar de quién puede colgarse una medalla. Quiero hablar de ellas.
Melany, María Valentina... Scarlette Ivanna. Sus nombres tienen que seguir circulando. Sus rostros tienen que seguir compartiéndose. Y las instituciones tienen que seguir buscándolas hasta encontrarlas.
Como mujer y como diputada, me niego a acostumbrarme a las fichas de búsqueda. Me niego a que desaparezca una niña y durante 48 horas todos compartamos su fotografía para después pasar al siguiente tema. Y me niego, también, a escuchar políticos declarando victorias definitivas en materia de seguridad.
Ni una encuesta ni un ranking pueden dar por terminado un trabajo que nunca termina. Mucho menos cuando hablamos de mujeres.
Así que a quienes viven presumiendo que gobiernan “las alcaldías más seguras” les dejaría una pregunta: ¿seguras para quién?
Porque gobernar no consiste en compararte con el de al lado hasta encontrar una cifra que te haga quedar bien.
Gobernar significa no conformarte. Y cuando hablamos de mujeres y niñas, conformarse es imperdonable.
La presidenta Claudia Sheinbaum lo ha entendido desde una lógica distinta: presentar resultados no significa declarar que el problema está resuelto. Significa demostrar avances y seguir trabajando.
Eso es lo que necesitamos.
Resultados sin triunfalismo. Coordinación sin protagonismos. Y una obsesión permanente por mejorar.
Hoy, sin embargo, hay algo que está por encima de cualquier debate político.
Melany Leticia Rodríguez Reyes.
María Valentina García García.
Scarlette Ivanna Saldaña Cosme.
Sigamos hablando de ellas. Sigamos buscándolas.
Y a quienes gobiernan y están demasiado ocupados presumiendo que ya resolvieron la seguridad, les dejaría una sola idea: el día que una mujer deje de tener miedo, presuman. Mientras tanto, trabajen.
María Teresa Ealy Díaz. Diputada Federal. LXVI Legislatura
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