Los caseros han reculado y le han devuelto su casa a Maricarmen Abascal. El Gobierno ha sacado dos decretos a toda prisa para contentarlos. Torcerle el brazo al poder político y al empresarial, sin embargo, no resulta suficiente. De momento, los jóvenes acampados en Sol por la crisis de la vivienda no piensan recoger sus cosas.

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