La crisis hídrica de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) está considerada como la problemática ambiental más profunda del territorio metropolitano.

Así se considera en el diagnóstico del nuevo Programa de Ordenación de la ZMVM en donde se alerta que la sobreexplotación constante de los acuíferos, la pérdida de capacidad de recarga, la degradación de ecosistemas y un modelo de gestión mejorable son las causas de la crisis que afecta a más de 22 millones de habitantes.

La ZMVM se asienta mayoritariamente sobre acuíferos que presentan balances hídricos negativos, resultado de décadas de extracción por encima de la recarga natural. Esta situación se agrava por la urbanización extensiva, la impermeabilización del suelo y la pérdida de áreas de recarga en las zonas altas”, indica el diagnóstico elaborado por el gobierno de México, en coordinación con los de la CDMX, Estado de México, Hidalgo y Morelos.

La ZMVM se encuentra integrada por 84 demarcaciones territoriales, 16 de la Ciudad de México, 59 del Estado de México, 8 de Hidalgo y una de Morelos.

En ella habitan más de 22 millones de personas, es decir, alrededor de 17% de la población nacional. Genera cerca de 28% del Producto Interno Bruto del país.

“Y constituye el principal centro político, económico, académico y cultural de México, así como uno de los motores económicos más relevantes de América Latina”, agrega.

La principal fuente de abastecimiento es el agua subterránea, aun cuando su disponibilidad y calidad se encuentran comprometidas, advierte.

“Once de los 16 acuíferos del sistema presentan déficit y seis de ellos se clasifican como sobreexplotados. Los casos más críticos corresponden a Valle de México, Cuautitlán-Pachuca, Texcoco y Valle de Toluca”, alerta el estudio.

El balance hídrico de la ZMVM registra déficits de -199.82 hectómetros cúbicos al año (Hm³/año) en agua superficial (ríos, arroyos, lagos) y -938.35 Hm³/año en agua subterránea (acuífero).

Un Hm3 equivale a un millón de metros cúbicos y un metro cúbico es igual a mil litros.

Es decir, el déficit entre lo que se extrae y lo que se recarga de agua superficial al año en la ZMVM sería equivalente a llenar 199.82 veces el Estadio Banorte.

Y en el caso del agua subterránea se trata de 938.35 veces el Coloso de Santa Úrsula.

“En este contexto, el sistema presenta condiciones de estrés hídrico severo, alcanzando un valor de 128.6% en 2023, lo que confirma que la demanda de agua supera la disponibilidad renovable. Esto significa que actualmente se extrae más agua de la que el sistema puede captar”, alerta.

La sobreexplotación de los acuíferos genera hundimientos diferenciales que dañan infraestructura hidráulica, vial y habitacional.

“Este fenómeno incrementa la vulnerabilidad a inundaciones, agrava los problemas de drenaje y eleva de forma constante los costos de mantenimiento y operación de los sistemas urbanos”, acota.

Fuentes externas no han solucionado problema

Traer agua a la metrópoli desde otras cuencas por medio de sistemas como Lerma y Cutzamala no ha solucionado el problema e implica altos costos energéticos, vulnerabilidad operativa y exposición a eventos climáticos extremos, puntualiza.

“Esto evidencia que la importación de agua desde otras cuencas no ha resuelto el déficit hídrico de la ZMVM, sino que ha postergado la atención de las causas del problema, al tiempo que ha generado impactos ambientales y sociales en los territorios de origen”, señala.

La gestión del agua recae en diferentes operadores, niveles de gobierno, marcos normativos lo que dificulta establecer una estrategia.

Desde una perspectiva institucional, la gestión del agua en la ZMVM se caracteriza por una alta fragmentación de actores, competencias y marcos normativos, lo que dificulta la implementación de una estrategia integral de cuenca. La diversidad de organismos operadores, niveles de gobierno y esquemas de regulación limita la coordinación y la toma de decisiones con enfoque metropolitano, reproduciendo soluciones parciales y de corto plazo”, reconoce el diagnóstico.

Cambio climático complica problema

El cambio climático y sus efectos cada vez más impactantes intensifica la crisis hídrica.

“La variabilidad en los patrones de precipitación, la intensificación de eventos extremos y la prolongación de los periodos de sequía incrementan la presión sobre un sistema hídrico ya sobrecargado. En este escenario, la disminución de la resiliencia territorial frente a dichos fenómenos compromete la seguridad hídrica de la ZMVM y su capacidad de adaptación ante condiciones futuras”, señala.

Necesarias medidas como reúso de agua

Ante la crisis hídrica que existe y su probable incremento, el Programa de Ordenación de la ZMVM urge a implementar medidas masivas de reúso, economía circular, eficiencia energética y restauración ambiental.

De lo contrario, la crisis se agudizará los riesgos de sequía, inundación, subsidencia y fallas en los servicios.

“En este contexto, la transición hacia modelos de reúso de agua, economía circular, eficiencia energética y restauración ecológica deja de ser complementaria y se convierte en una condición indispensable para la viabilidad futura de la metrópoli”, sentencia.

Llaman a consulta de POZMVM

Las autoridades metropolitanas llamaron a participar en la consulta pública para la actualización del Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (POZMVM).

El documento contiene una serie de recomendaciones sobre cómo debe crecer y organizarse la ZMVM.

El POZMVM está coordinado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano del Gobierno de México.

Tiene los objetivos de detectar lo que la población en el territorio necesita, organizar el uso del territorio, definir lineamientos de orientación a los municipios y generar acuerdos y un modelo de coordinación entre las entidades.

El POZMVM contempla ejes como derechos humanos, participación social y ciudadana, gestión integral de riesgos y cambio climático, financiamiento metropolitano, enfoque de cuencas y acuíferos, perspectiva de género, inclusión y cuidados.

El POZMVM actual data del 23 de marzo de 1998.