“¡Hey, oye! ¿Quieres hacer nuestra boda?”, preguntó María Félix a un joven de entonces 17 años, que se distinguía por su energía y por caer bien. Era 1952.

Ese muchacho se llamaba Demetrio Bilbatúa y se dedicaba a registrar bautizos, bodas y fiestas de 15 años. De origen español, había llegado a México tras el asesinato de su padre por parte del régimen franquista.

La Doña, que contraería matrimonio con Jorge Negrete, figura como ella del cine nacional, le advirtió al joven que sería con Kodachrome, un tipo de película que permitía hacer las cosas a color y que por las siete décadas siguientes sería referencia.

Bilbatúa filmó la boda de María Félix y Jorge Negrete en 1952. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL

“Claro que sí, conozco el material”, respondió Bilbatúa.

“Bueno, pues hazle a la boda”, le indicó Félix.

Sin saberlo del todo, Bilbatúa había registrado un hecho histórico que aún ahora se sigue observando con sorpresa. Y de alguna manera fue el inicio de una carrera que contabiliza más de mil documentales, muchos de ellos vistos en pantalla grande durante la segunda mitad del siglo XX, antes de las funciones del día.

Así que no es una sorpresa que este 3 de octubre se reconozca su trayectoria con el Ariel de Oro por parte de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas; la entrega se realizará en los Estudios Churubusco.

María Félix y Jorge Negrete.

Sabe, como lo decía de broma el director Jorge Fons (Rojo amanecer), que este homenaje llega cuando se le está “cafeteando” a alguien, es decir, pensando que le queda poco tiempo de vida.

“Algo hay de eso", dice de buen humor el realizador de 91 años, desde su oficina en la Ciudad de México.

Bilbatúa aprendió cine por medio de un curso de correspondencia en fascículos, luego a registrar hechos al lado de periodistas como Luis Spota.

En 1955, junto con su hermano Ángel, entró a Cine al Día, una revista fílmica que tenía como misión ir contando lo que pasaba en los rodajes de la época, por lo que conoció a casi todas las estrellas.

Después fue elegido para tomar la campaña presidencial de Adolfo López Mateos y durante dos años recorrió México conociendo las tradiciones y a los pueblos indígenas.

“Para mí el cine documental es el tratamiento creativo de la realidad”.

Y así ideó una nueva forma de mostrar noticias. Un día de los años 70 le dijo a Agustín Barrios Gómez, quien entonces tenía un noticiero en cines, que dar información de esa manera era obsoleta.

Demetrio Bilbatúa

“Le dije que la televisión era inmediatez y si sólo íbamos a mostrar, por ejemplo, la inauguración de una presa, en lo que llegaba a todos los cines eso, porque cuando llegaran las copias a Tijuana o Mérida (iban de cine en cine), ya habrían pasado seis meses.

“Era mejor poner lo que pasaba en cinco años, desde que comenzaba la construcción, cómo subía la cortina y todo eso, en sólo 10 minutos. Pero claro, había que darle tiempo a todo. Y así con todo. Ese fue mi éxito”.

Con Buñuel y Liz Taylor

BIlbatúa era un cineasta que hacía rabiar a Luis Buñuel, el director de Los olvidados. Pero también sabía respetar a figuras como Verónica Castro y Vicente Fernández, con quienes hizo cineclips promocionales, o a Elizabeth Taylor, a quien conoció mientras hacía un documental de la película La noche de la iguana.

“A Buñuel lo llevaban a mi casa a tomar martinis. Yo le decía: ‘oiga, don Luis, quiero que vea un documental que hice sobre los huicholes’. ‘Está bien’, me decía, ‘pero usted se vende al gobierno’. Le respondía que yo no me vendía, sino que me tenían que pagar por lo que hacía y claro, él se encabronaba. Me decía 'no entiendo cómo tu talento lo pones a disposición del gobierno'. Y le contestaba que con eso podía darle sus martinis (risas)”.

Durante La noche de la iguana, recuerda, Liz Taylor había ido para encontrarse con Richard Burton.

“Ella no estaba pasando por su mejor momento y pidió no salir, pero Richard sí y la verdad es que era a toda madre, ¡se ponía unas borracheras!”

Bilbatúa, quien pretende hacer un documental sobre su vida en España, cree que debería haber más producciones como las que él hacía, aunque considera excelente al actual documental mexicano.

Y sobre la Inteligencia Artificial piensa que hay que conocerla y usarla con respeto. “Me pueden poner a mí y pues ya me fregué (risas). Pero bueno, eso ya no lo veré”.

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