Chiapas. - Dos trabajadores de la empresa de telecomunicaciones que brinda servicio de internet, originarios del municipio de Chimalhuacán, Estado de México, permanecen desaparecidos desde el 7 de octubre, cuando fueron raptados por un grupo de hombres armados desde un Airbnb ubicado en la colonia Albania Baja, de Tuxtla.
Lionet Alejandro Martín Reyes, de 22 años y David Ladislao Tellez Ponce, de 25 años, llegaron a principios de la semana pasada, para trabajar en la conexión de fibra óptica, pero estaban adscritos a una oficina de Plaza Cristal. Margarita Reyes Bonilla y Laura Ponce Gallardo, se enteraron de la desaparición de sus hijos, por una llamada de un representante de la compañía, que les pidió que no se trasladaran a Chiapas, para interponer denuncia ante el Ministerio Público, porque ellos harían cargo del caso. “La empresa nos dijo que no viniéramos, porque ellos ya tenían gente aquí trabajando”, explicó Laura.
Margarita y Laura llegaron a Tuxtla el jueves, pero el abogado de la empresa no había hecho ningún trámite ante la Fiscalía, por lo que tuvieron que pedir ayuda de los colectivos de búsqueda de personas de Chiapas, para pedir que se agilizara la búsqueda de sus hijos, pero fue hasta este martes, cinco días después de la desaparición, que la Fiscalía abrió el registro de atención para la búsqueda y localización de los jóvenes, pero fue hasta el sábado que la Fiscalía Contra la Desaparición Forzada de Personas y la Cometida por Particulares, que emitió la ficha de búsqueda y fue colgada en el portal que tiene.
Lionet Alejandro y David Ladislao deberían regresar el fin de semana al Estado de México, que era el lapso en el que permanecerían trabajando en Tuxtla Gutiérrez. A las 22 horas del 7 de octubre, Lionet Alejando se comunicó con su madre Margarita, para decirle que se encontraba en casa que les había rentado la empresa en la plataforma Airbnb, de la colonia Albania Alta, de Tuxtla, de donde fueron sustraídos por hombres armados en la madrugada del 8 de octubre, aunque la ficha de búsqueda establece que fue el día 7 de octubre, la desaparición.
Laura le habían dicho desde la Fiscalía, que la investigación de su hijo estaba en marcha, pero era mentira, porque fue hasta este martes, que el Ministerio Público abrió el registro de atención para la búsqueda de los jóvenes, con el probable del análisis forense de cámaras de videovigilancia que se encuentran en los alrededores de un domicilio de donde fueron sustraídos por hombres armados Lionet Alejandro y David Ladislao.
Las madres pedirán la geolocalización de los teléfonos de los jóvenes desaparecidos, ha dicho Laura. “A la una de la mañana gestionaron todos los permisos para todo esto que se está haciendo”, explicó.
La Colectiva Feminista Ehácatl denunció que el Fiscal de la zona Metropolitana, Armando Pérez Narváez, fue el primero en llegar a la casa donde fueron sustraídos Lionet Alejandro y David Ladislao, pero “se le olvidó” resguardar el inmueble, para proseguir con las investigaciones. “No hay acordonamiento, ni hay sellos que debería tener en este inmueble donde fueron sacados de aquí Lionet y David”, dijo Carmen Zamora, representante legal de la colectiva.
Este martes por la tarde, las madres de los jóvenes desaparecidos, acompañadas de colectivos de búsqueda de personas colocaron fichas de búsqueda de hombres y mujeres desaparecidos en el domicilio de donde desaparecieron Lionet Alejandro y David Ladislao, ubicado en la calle Guanacastle número 842.
Margarita y Laura, que también participaron en la colocación de las fichas de búsqueda, tenían previsto reunirse esta tarde con el Fiscal de Chiapas, Jorge Luis Llaven Abarca, pero a último minuto anunció que no se presentaría. “Que el Fiscal se responsabilice de la desaparición de las personas”, agregó la representante legal de la colectiva, durante la actividad de protesta en favor de los desaparecidos, en el domicilio donde dormían los jóvenes trabajadores de la empresa de internet.
Laura reveló que llegaron a Chiapas “sin saber qué hacer”. “No hay información, no hay nada”.
No era la primera vez que David y Lionet llegaban a Chiapas a trabajar para una empresa CHC CHC Technology Environment, filial de Totalplay con sede en Ciudad de México, bajo la supervisión de Raúl Castro Molina, que fue el que rentó el Airbnb. Laura se quejó de haber mandado a pernoctar a los jóvenes a esa vivienda, en lugar de un hotel. “Aquí llegaron bien y así no nos lo vamos a llevar”.
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