Metapa de Domínguez, Chiapas.– Tras la puesta en marcha de la Planta de Producción de Moscas Estériles del Gusano Barrenador del Ganado (GBG), ahora se busca desarrollar la primera cepa mexicana en conjunto con una cepa que permita sólo el nacimiento de machos, lo que elevaría al doble la efectividad de los insectos de laboratorio liberados en campo.

Con biotecnología aplicada, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), trabaja en la creación de esta súper mosca estéril, tropicalizada y adaptada a México, con sexado genético, que además de ser más resistente al entorno en un escenario de cambio climático, competiría en número con los machos silvestres para aparearse con las hembras fértiles, que únicamente pueden copular una vez en su corta vida (30 días), para tener descendencia.

“Es mejorar la eficiencia como tal, hoy en día hablamos de una liberación de moscas de 10 a 1 para poder tener una competitividad suficiente en campo, en el caso de tener sólo machos, podemos aumentar la probabilidad de que las hembras silvestres copulen con los machos estériles 5 a 1”, explicó el ingeniero Hunberto Gomes Velasques.

El director técnico de la Planta de Moscas del GBG, detalló que con la técnica de control natal de machos estériles, se busca romper el ciclo biológico de la plaga, con el fin de erradicarla del país, donde los casos acumulados en 30 de las 32 entidades federativas, suman 47 mil 717, hasta el 13 de octubre de 2026, principalmente en ganado bovino, perros, cerdos, caballos y ovejas.

En busca del gen mexicano

El doctor José Salvador Meza Hernández, encargado de Desarrollo y Mejoramiento de Cepas, dio a conocer que en los laboratorios de Metapa de Domínguez, se busca crear la mosca mexicana con la domesticación de las poblaciones que reconquistaron el territorio nacional, a partir de noviembre de 2024, y que llegaron provenientes de Panamá y Costa Rica.

Destacó que para obtener la llamada “Cepa Mex”, se hizo una colecta de huevos, larvas y pupas en 43 localidades de Chiapas, Veracruz y Oaxaca, en 69 miasis de perros, becerros, caballos y cerdos.

Adelantó que en estos momentos se están incorporando muestras de Guanajuato y la frontera con Estados Unidos, para enriquecer la base genética de las nuevas moscas mexicanas.

“Estamos en la generación nueve, hemos domesticado muy bien la cepa, y actualmente la estamos evaluando en campo; hasta ahora está compitiendo bastante bien con las moscas que llegaron a México, pero falta una serie de experimentos para comenzar la sustitución de la población de Centroamérica”, indicó.

El doctor en Ciencias en Ecología y Biotecnología, señaló que todavía se tienen que desarrollar cinco generaciones más, mediante el intercambio de fragmentos de cromosomas, para mejorar su adaptación al medio natural, antes de confirmar que una cepa es mejor que la otra, lo que tardará al menos dos meses.

“La idea es que la planta migre hacia la cepa mexicana y sólo empiece a producir insectos de esta nueva población de forma masiva”, manifestó.

Súper Macho

José Salvador Meza sostuvo que en cuanto esté disponible una cepa revisada, certificada y regulada que sólo produzca machos, se adoptará para introducirle la base genética mexicana, con el fin de producir la súper mosca estéril.

Comentó que estas investigaciones de sexado genético, que comenzaron en 2020, se encuentran en su etapa final en Estados Unidos, y podrían tener resultados el próximo año.

“Nuestra apuesta con las nuevas tecnologías es tener una planta que pueda producir únicamente machos y liberarlos a campo, con una base genética mexicana, para que sean mucho más compatibles con la población silvestre que está invadiendo nuestro país”, subrayó.

Hasta ahora el proyecto más avanzado es NovoFly, liderado por el Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), y la Universidad Estatal de Carolina del Norte, que emplea un mecanismo genético letal, que responde a la presencia o ausencia del antibiótico tetraciclina, con el fin de eliminar a las hembras de la mosca durante el desarrollo embrionario o la fase larvaria temprana.

NovoFly se presenta como una cepa genéticamente modificada para producir exclusivamente machos destinados a hacer más eficiente el programa de moscas estériles del Gusano Barrenador del Ganado.

Para lograr este “interruptor de la vida” (TDR o Sistema Letal Condicional), se utilizan genes activadores como el tTA, que afectan únicamente procesos celulares o proteínas que las hembras necesitan para su desarrollo. El mecanismo combina segmentos genéticos bacterianos (E. coli) y virales (Herpes simplex) optimizados para insectos.

Durante la crianza de las moscas se añade tetraciclina al alimento para que actúe como un "represor" que mantiene vivas a las hembras. En el momento en que se retira el antibiótico, entra en operación este “veneno selectivo” que interrumpe su desarrollo, garantizando una población únicamente de machos.

Simular la herida de un animal

Alrededor de las 06:00 de la mañana comienza el llenado de 31 hieleras con 10 millones de moscas estériles del Gusano Barrenador del Ganado (GbG), que viajarán vía aérea desde el Aeropuerto Internacional de Tapachula, Chiapas hasta Tampico, Tamaulipas.

Los insectos son trasladados todavía en pupas, - dentro de sus capullos café oscuro -, a una temperatura controlada de 10 grados centígrados, para evitar que emerjan antes de tiempo.

“Al llegar a su destino, los capullos se rompen al ser expuestos a la temperatura ambiente. De cada pupa nace una mosca estéril”, puntualizó Carlos Mundo Ochoa, encargado del Departamento de Irradiación.

Una vez que salen las moscas, son distribuidas y liberadas por tierra o aire en Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Sonora.

El objetivo es que los machos estériles se apareen con las hembras silvestres en el campo para interrumpir su ciclo reproductivo y frenar la propagación de la plaga.

Con una inversión binacional México - Estados unidos de cerca de 60 millones de dólares, la Planta de Producción de Moscas Estériles del Gusano Barrenador del Ganado (GBG), comenzó a operar el pasado 27 de junio, luego de la etapa de construcción que duró menos de un año en Metapa de Domínguez.

En su interior resguarda, bajo un estricto nivel de bioseguridad 2, una colonia fértil de más de un millón de moscas adultas distribuidas en 21 jaulas, que son el pie de cría para la producción masiva del mecanismo biológico más eficaz conocido hasta ahora contra el GBG.

“Ellas ponen el huevo y nosotros lo separamos para incubarlo y comenzar el proceso que dura 21 días hasta que nace la mosca”, precisó René Solís Franco, jefe del Departamento de Producción.

Los huevecillos son trasladados a un área con una temperatura de 39 grados y 100 por ciento de humedad relativa, condiciones que simulan la herida de un animal hospedero.

El ambiente propicio para el desarrollo de las larvas se logra con la formación de una especie de masa o carne molida, que se obtiene de la mezcla de huevo, leche, sangre, celulosa y agua, que sirve como dieta y hogar durante su crecimiento.

Una vez que las larvas alcanzan la madurez, se dejan caer de las charolas de crianza. Este comportamiento imita lo que ocurre en vida silvestre, donde se tiran de las heridas del ganado para enterrarse en el suelo y formar su capullo o pupa, que en este caso ocurre en contenedores de aserrín.

Antes de enviar las pupas al noroeste del país son irradiadas con Rayos Gama, a través de fuentes de Cobalto 60, el paso definitivo que las vuelve estériles y las deja listas para concretar su importante misión en el campo.

100 mil moscas para enero

El director técnico de la Planta de Moscas Estériles del Gusano Barrenador del Ganado, Hunberto Gomes Velasques, reconoció que el conflicto social con la comunidad vecina, derivado de los malos olores emanados de las instalaciones, ha frenado temporalmente el incremento planificado de la producción de 40 millones a 100 millones de insectos a la semana.

En este sentido, reafirmó su compromiso de que a más tardar el 16 de diciembre, quedará solucionado el problema que se origina por la descomposición bacteriana de la materia orgánica con altas concentraciones de proteína, que sirve como dieta base para el desarrollo de las larvas.

Mencionó que el molesto aroma percibido en los alrededores, y que provocó manifestaciones y el bloqueo de la biofábrica por varios días, se debe principalmente a la generación de moléculas de indol: compuestos de origen natural, no tóxicos e inofensivos para la salud humana.

Abundó que para atender esta situación se están instalando sistemas de depuración húmeda conocidos como scrubbers, equipos que destruyen los indoles al hacerlos pasar por una cortina de agua combinada con agentes neutralizantes, lo que permite emitir a la atmósfera aire limpio y libre de aromas hasta en un 95 por ciento.

Resaltó que, por lo pronto y como medida a corto plazo, se realizan trabajos de mitigación al interior de la planta, colocando ácido acético en las bandejas de alimento destinadas al proceso de descarte, una estrategia con la que ya se lograron reducir las emanaciones entre un 50 y 65 por ciento.

El directivo dio a conocer además que las dos toneladas de residuos orgánicos generadas a diario en las instalaciones son retiradas por una empresa certificada para su tratamiento. Asimismo, agregó que para el mes de enero de 2027 entrará en vigor un convenio con productores bananeros de la región, con el fin de que aprovechen estos desechos ricos en nitrógeno como composta o abono orgánico para sus fincas plataneras.

“Una vez que tengamos ya este sistema operando y solucionado el problema de los malos olores, arrancaremos el proceso de escalamiento de 40 millones a 100 millones de moscas estériles a la semana. Este incremento tardará alrededor de 14 días en consolidarse, por lo que estimamos que la planta alcanzará esta producción en enero de 2027”, concluyó.