Después de una sesión de entrenamiento exigente, el cuerpo necesita de un periodo de descanso para recuperarse. Si bien es cierto que algunos optan por hacer un descanso total de la actividad física, hay quienes van por el descanso activo. Este consiste en realizar actividades de intensidad baja o muy baja, distintas de un entrenamiento convencional.
Su propósito es facilitar una recuperación cómoda, sin tener que detenerte del todo. Eso sí, aunque puede resultar útil para mantener la movilidad y reducir la sensación de rigidez después de determinadas sesiones, no existe evidencia suficiente de que sea mejor que descansar por completo. O que acelere la recuperación muscular en todos los casos.
Caminata a ritmo tranquilo

Una alternativa que podrías probar, si quieres llevar a cabo el descanso activo, consiste en dar una caminata. Un paseo a ritmo pausado, durante veinte o treinta minutos, estimula la circulación sin estresar las articulaciones. Además, ayuda a despejar la mente tras una jornada intensa.
Es importante que evites caer en la tentación de correr. La idea es que lleves una caminata pausada —donde puedas mantener una conversación fluida mientras caminas— para mantener un ritmo reparador. No que añadas mayor exigencia al organismo.
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Sesión suave de yoga o pilates

Si dedicas unos quince minutos a hacer secuencias fluidas de yoga restaurativo o pilates básico, podrás liberar las tensiones acumuladas en el cuerpo tras el entrenamiento. Así como también mejorar la postura y conectar con una respiración profunda.
Para que cuente como descanso activo, arma tu rutina con asanas que tengan aperturas articulares suaves, transiciones lentas y apoyos cómodos en el suelo. Allí la musculatura podrá relajarse sin resistir cargas pesadas.
Ejercicios de movilidad articular

Después de una sesión de entrenamiento intensa, es común que las articulaciones del cuerpo muestren cierta rigidez. Hacer ejercicios de movilidad contribuye a lubricar las articulaciones y devolverles la amplitud a los movimientos.
Puedes realizar giros controlados de cuello, círculos amplios de cadera, rotaciones de escápulas y balanceos suaves de piernas dentro de un rango cómodo. Haz cada movimiento de forma lenta y sin rebotes. Con una sesión de unos diez minutos, bastará.
Estiramientos a baja intensidad

Los estiramientos a baja intensidad son geniales para liberar tensiones y esa sensación de “acortamiento” muscular que dejan los entrenamientos intensos. Tienes varias opciones para poner en práctica:
- Túmbate boca arriba sobre una esterilla de yoga, flexiona una pierna y pasa una toalla por la planta del pie para extender la pierna con suavidad hacia el techo. Esto ayuda a descargar la espalda baja y las piernas.
- De pie, apoya el brazo en el marco de una puerta, a la altura del hombro, y gira con suavidad el cuerpo hacia el lado contrario. De esta forma abrirás el pecho.
- Siéntate en una esterilla, con las plantas de los pies juntas y abre las piernas hasta donde te sea cómodo. Esta posición funciona para liberar tensiones en la cadera y abrirla.
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Al hacer cualquiera de estos ejercicios de descanso activo, es clave que escuches a tu cuerpo. Si sientes un dolor importante, fatiga excesiva o molestias que empeoran con el movimiento, detén la sesión. Es muy probable que, a pesar del ritmo lento, sea demasiada actividad para tu cuerpo. En cuyo caso, te convendría más un descanso total, para que tu organismo se recupere y puedas volver a tus entrenamientos normales.
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