A más de un año de su puesta en marcha, el programa de Árboles Patrimoniales de la Ciudad de México va “muy bien” consideró la secretaria del Medio Ambiente (Sedema), Julia Álvarez Icaza, quien destacó la participación de la ciudadanía para proponer especímenes con valor histórico, cultural y ambiental que requieran una protección especial y actualmente suman 22 ejemplares con esta protección,
“La verdad es que la participación de la ciudadanía ha sido muy linda. Eso habla de una Ciudad que abraza a los árboles de su capital, que quiere a los árboles, que protege y que cuida el entorno natural de nuestra ciudad”, indicó.
En entrevista con EL UNIVERSAL, detalló que actualmente suman 22 ejemplares protegidos, los cuales cuentan con un plan de manejo para su conservación y manejo especializado.
Álvarez Icaza resaltó que entre las especies con mayor arraigo social y declaratorias recientes son los ahuehuetes, así como árboles situados en parques públicos y colonias tradicionales a los que la población cuida.
Al recordar que la convocatoria para nominar árboles patrimoniales es cíclica pues se abre cada determinado tiempo, la titular de la Sedema invitó a las y los habitantes de la CDMX para seguir proponiendo ejemplares que requieran cuidados.
“Mientras más árboles protejamos es mejor siempre y cuando cumplamos con las características que tenemos previstas”, señaló, al recordar que todos los que se han incluido en el catálogo han sido nominados por la población, además de que “muchas veces” coinciden con ejemplares que la autoridad tiene mapeados.
EL UNIVERSAL publicó este domingo 11 de octubre, que 7 de los 10 árboles declarados patrimoniales por la Sedema son abrigados por los vecinos.
“Piden más rigor”
La metodología por la que se declara un ejemplar como Árbol Patrimonial debe ser rigurosa, para evitar convertir el programa en un acto político y social, sin garantías para la preservación ni inversión en los ejemplares catalogados, alertó el especialista e investigador Saúl Alcántara Onofre, profesor de la UAM Azcapotzalco.
En entrevista con EL UNIVERSAL, el académico señaló que declarar especímenes únicamente por peticiones vecinales o comunitarias, puede derivar en que se convierta sólo en un acto social. Por ejemplo, en el caso de Laureano, explica, se trata de un árbol exógeno que se vendrá abajo de cualquier manera porque tiene raíces superficiales. Sin embargo, en este caso fue declarado por una cuestión social, de ahí que consideró que debería haber “otra categoría” para este tipo de ejemplares que tienen cierto valor social.
“Se está convirtiendo en un acto social de cierta población dice ‘quiero esto’ y lo declaramos y listo, aunque no cumpla en lo más mínimo en cuanto a su excepcionalidad botánica, su estructura biológica, su historia o la cuestión artística del mismo árbol, porque los árboles son arquitectura y el contexto donde se desarrolla”, dijo.
Por otro lado, advirtió la falta de seguimiento técnico por ejemplo con el ahuehuete de Santa Catarina en Azcapotzalco —el primer ejemplar en recibir el distintivo patrimonial con más de 500 años de antigüedad— el cual, dijo, a pesar de esta declaratoria permanece sin nuevas medidas.
“¿Qué pasa después? Se abandona, nada más fue un acto político. Sigue con su arriate que hay que quitarle porque empiezan a dañarse las raíces, el barandal que tiene, las filtraciones de agua que debe haber para que sobreviva; nada de eso se ha hecho, fue el acto político de que se declara, pero se quedó ahí, no hubo inversión, no se ejecutó nada; además está enfrente de una escuela de Juan O’ Gorman, que está también en la ruina”, lamentó.
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