La detención de Wanying “Heather” Zhang, una agente inmobiliaria de 34 años residente en California, expuso la forma en que operan las redes de vigilancia vinculadas al gobierno chino fuera de sus fronteras y la manera en que ciudadanos chinos en el extranjero pueden ser utilizados para recopilar información de interés para Beijing.

Zhang fue arrestada el pasado 4 de octubre en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, cuando se disponía a abordar un vuelo con destino a China. Según la acusación federal, la mujer habría actuado como agente de funcionarios del gobierno chino para vigilar a familiares del presidente de Taiwán, Lai Ching-te, que residen en territorio estadounidense.

De acuerdo con documentos judiciales citados por el Departamento de Justicia, Zhang recibió instrucciones en junio de 2025 durante un viaje a China. La investigación sostiene que fue presentada a un funcionario gubernamental en la ciudad de Changsha y que allí recibió una misión específica: obtener información sobre el entorno familiar de Ting-yu Lai, hijo del presidente taiwanés.

Los expedientes señalan que la acusada aceptó realizar la tarea y mantuvo contacto regular con funcionarios chinos mediante mensajes enviados a través de la aplicación WeChat.

La investigación del FBI indica que, el 1 de septiembre de 2025, Zhang y otro individuo viajaron de Las Vegas al estado de Washington, donde reside el familiar del mandatario taiwanés. Posteriormente alquilaron un vehículo y realizaron labores de vigilancia cerca de la vivienda.

Según información publicada por CBS, cámaras de seguridad captaron a los sospechosos grabando la propiedad y documentando los movimientos de los residentes. Los fiscales afirman que Zhang envió fotografías, videos y datos relacionados con el domicilio a sus contactos en China.

Karen Kuo, portavoz de la Oficina Presidencial de Taiwán, condenó lo que calificó como actos dirigidos a intimidar o perjudicar a personas vinculadas con la defensa de la democracia y la libertad.

Asimismo, agradeció a las autoridades estadounidenses por la investigación y aseguró que Taiwán continuará cooperando con sus aliados para enfrentar acciones de vigilancia y presunta represión transnacional.

Vínculos con instituciones ligadas a inteligencia china

Uno de los aspectos centrales de la investigación es la relación de Zhang con la University of International Relations (UIR) de Beijing.

Las autoridades estadounidenses sostienen que la universidad mantiene vínculos con organismos de inteligencia chinos y que varios de sus egresados terminan colaborando con estructuras de seguridad del Estado.

Según la acusación, una persona relacionada con esa universidad habría facilitado el contacto entre Zhang, quien estudió ahí entre 2010 y 2014, y los funcionarios gubernamentales que posteriormente le asignaron la operación de vigilancia.

Los investigadores también sostienen que la acusada continuó comunicándose con personas vinculadas a la institución mientras residía en California.

El subdirector de la División de Contrainteligencia y Espionaje del FBI, Roman Rozhavsky, afirmó que la investigación muestra cómo el gobierno chino desarrolla operaciones encubiertas en territorio estadounidense contra personas consideradas de interés político.

Según las autoridades, la operación de vigilancia contra la familia del presidente de Taiwán forma parte de un patrón más amplio de acciones relacionadas con la llamada represión transnacional, mediante la cual gobiernos extranjeros intentan monitorear, intimidar o influir sobre individuos fuera de sus fronteras.

El Departamento de Justicia sostiene que Zhang estaba en contacto con al menos dos personas que ella misma identificaba como funcionarios del gobierno chino.

Fiscales federales han procesado a personas acusadas de actuar como agentes no registrados de China, de vigilar a disidentes políticos y de participar en estructuras clandestinas vinculadas al aparato de seguridad chino.

También se han documentado investigaciones relacionadas con la denominada Operación Caza del Zorro, una estrategia que, según Washington, ha sido utilizada por Beijing para localizar y presionar a ciudadanos chinos que viven en el extranjero.