La ambliopía, conocida popularmente como “ojo vago” u “ojo perezoso”, es una alteración del desarrollo visual que puede afectar a uno o ambos ojos.

e estima que está presente entre el 2% y el 5% de la población infantil y, si no es diagnosticada y tratada oportunamente, puede provocar una pérdida de visión permanente.

En el marco del Día Mundial de la Ambliopía, que se conmemora cada 15 de octubre, especialistas llaman a reforzar los controles oftalmológicos durante los primeros años de vida. El problema es que en muchos casos los niños no reconocen ni manifiestan que tienen dificultades para ver, por lo que la enfermedad puede avanzar sin señales evidentes.

¿Por qué se produce el ojo vago?

La ambliopía aparece cuando el cerebro favorece la visión de uno de los ojos y no procesa adecuadamente las señales provenientes del otro. Entre las causas mencionadas por los especialistas se encuentran el estrabismo, problemas de refracción como miopía, hipermetropía o astigmatismo, además de cataratas infantiles y otras alteraciones que dificultan el ingreso normal de luz al ojo.

El oftalmólogo Mario Delgado, especialista en Oftalmopediatría y Estrabismo de Clínica Oftalmológica Pasteur, enfatizó la importancia de actuar antes de que aparezcan consecuencias permanentes. “La detección temprana permite iniciar un tratamiento oportuno y prevenir posibles secuelas visuales”, explicó.

Por este motivo, se recomienda que los niños tengan una evaluación visual antes de los cinco años, etapa en la que el sistema visual todavía se encuentra en desarrollo. Según el especialista, se trata de “una etapa clave para detectar esta condición y comenzar el tratamiento adecuado”.

El tratamiento dependerá de la causa y de las características de cada paciente. Puede considerar lentes ópticos, parches destinados a estimular el ojo con menor visión, gotas oftalmológicas y, en determinadas situaciones, cirugía. La plasticidad cerebral propia de la infancia favorece mejores resultados cuando la intervención comienza de manera oportuna.

Por ello, el llamado a madres, padres y cuidadores es a no esperar a que aparezcan síntomas para consultar y mantener los controles visuales durante la infancia.