Este viernes 25 de septiembre se conmemora una nueva versión del Día Nacional Sin Automóvil, jornada que vuelve a poner en discusión cómo se desplazan los habitantes de Santiago y los desafíos que enfrenta la capital producto de la congestión vehicular.

De acuerdo con cifras del TomTom Traffic Index 2025, el nivel promedio de congestión llegó a 52,4%, 2,7 puntos porcentuales más que el año anterior.

El impacto se refleja directamente en los tiempos de viaje. En promedio, recorrer 10 kilómetros en Santiago tomó 23 minutos y 54 segundos, mientras que durante la hora punta de la tarde el mismo trayecto alcanzó los 34 minutos y 53 segundos.

A lo largo del año, quienes se movilizaron durante los horarios de mayor congestión perdieron aproximadamente 125 horas debido al tráfico.

La apuesta por combinar distintas formas de transporte

En este escenario, Cabify plantea que la discusión no debería centrarse únicamente en reemplazar el automóvil particular, sino en ampliar las alternativas disponibles y combinarlas según las necesidades de cada viaje.

“El desafío no consiste en reemplazar el auto por una única alternativa, sino en que las personas puedan elegir cómo moverse de acuerdo con las características de cada trayecto”, explicó Sergio Saldías, director de Asuntos Corporativos de Cabify Chile.

El ejecutivo destacó que el transporte público, la caminata, la bicicleta y las plataformas de movilidad pueden cumplir funciones distintas y complementarias.

Uno de los cambios que ha experimentado Santiago está relacionado con la electrificación del transporte. Actualmente, Red Movilidad cuenta con más de 7.300 buses y cerca del 60% de su flota corresponde a buses eléctricos, convirtiendo a la capital en la ciudad con la mayor flota de este tipo fuera de China.

A esto se suma el crecimiento de los vehículos de cero y bajas emisiones: entre enero y agosto de 2026 se comercializaron 39.769 unidades de este tipo en Chile.

La compañía también plantea avanzar hacia una movilidad intermodal, donde un mismo desplazamiento pueda combinar distintos medios. Por ejemplo, una persona podría caminar hasta una estación de Metro, utilizar transporte público para el tramo principal y recurrir posteriormente a una plataforma de movilidad para completar su recorrido. “Lo importante es avanzar hacia un sistema donde las personas tengan más alternativas y puedan utilizarlas de manera integrada”, sostuvo Saldías.