En Digger, la nueva película de Tom Cruise, el actor interpreta a un magnate petrolero cuyas decisiones están a punto de detonar una catástrofe ambiental de consecuencias mundiales.
Cuando todos lo señalan como responsable, él se justifica diciendo que su negocio existe también porque millones de personas consumen lo que produce.
¿Que hacen? Quieren viajar en avión, utilizar teléfonos celulares, tener electricidad, desarrollar IA y mantener un estilo de vida que necesita cantidades enormes de energía, pero al mismo tiempo condenan las consecuencias que genera.
Alejandro González Iñárritu jugar con ese razonamiento no tanto para exculpar al magnate o personajes que se le parezcan en la vida real, sino para plantear que una crisis de esa magnitud tampoco puede explicarse señalando a una sola persona.
El mexicano sabe que detrás existen gobiernos, empresas y una sociedad que consume y se beneficia del mismo sistema que cuestiona.
“Alguien lo tenía que decir. Se ha reducido mucho, en todos los aspectos en el mundo, la realidad a algo muy sencillo: eres de derecha o eres de izquierda, eres bueno o eres malo, eres capitalista o eres comunista. Pero este mundo binario, en realidad, no existe”, explica González Iñárritu en entrevista con EL UNIVERSAL.
La película, que llega hoy a los cines mexicanos, se vale del humor y el absurdo para seguir a Digger Rockwell mientras intenta enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
Conforme avanza la historia, la responsabilidad deja de pertenecer únicamente al magnate, pues alcanza a las estructuras políticas y económicas que hicieron posible sus acciones y, finalmente, al público que se beneficia del mismo modelo.
“La realidad es muy compleja de como se quiere hacer ver, es ambigua, es contradictoria. Hay muchos participantes, los nudos son más complejos”, remarca el realizador de Amores perros y Birdman.
Sistemas que pueden cambiar
El realizador mexicano señala que muchos sistemas que parecen imposibles de cambiar fueron creados por las propias sociedades, como el farmacéutico, el bancario, el de las armas y hasta el del narcotráfico.
“Todos pueden cambiarse, pero la narrativa es: ‘no se puede porque son así’. Todos estamos involucrados y es la narrativa de no poder cambiar lo que nos ha llevado a donde estamos”, lamenta.
En la cinta, esa discusión adquiere también una dimensión política.
Digger mantiene una relación cercana con las estructuras de poder estadounidenses y la historia muestra cómo los intereses empresariales y las decisiones gubernamentales pueden encontrarse hasta volver difícil establecer dónde comienza y termina la responsabilidad de cada uno.
Iñárritu, sin embargo, dice que no buscó hacer una película sobre un gobierno o una coyuntura específica. De hecho, la historia llega a las salas en un contexto distinto al que existía cuando comenzó a desarrollarla, por lo que remarca que aquello que observa en los personajes de esta historia es más antiguo.
“La película trasciende lo político. Habla de los humanos creando el problema y todo lo demás es consecuencia de nuestra naturaleza. Esta es la historia más antigua jamás contada, simplemente está replanteada en el momento que vivimos”, añade el ganador de cinco premios Oscar.
Por eso, detrás de la catástrofe y de personajes capaces de tomar decisiones que afectan a millones de personas, el director coloca también el humor. Su intención, dice, no fue entregar respuestas ni establecer un mensaje que el espectador deba adoptar, sino llevar al extremo comportamientos humanos que reconoce fuera de la pantalla.
“A mí no me interesaba hacer un comentario político, me interesaba reírme y entretenerme viendo lo que estamos viendo hoy, un espectáculo del absurdo. Esa es la vida que estamos viendo y esta película refleja eso; es muy entretenida y aterradora al mismo tiempo”, comparte.
Mirada mexicana desde fuera
Aunque la historia observa principalmente a Estados Unidos, el realizador reconoce que su procedencia determina el lugar desde el cual puede mirar ese mundo. Para él, hacer una producción de esta escala dentro de la industria estadounidense no significa adoptar necesariamente su perspectiva.
“Es una película que mira los Estados Unidos desde fuera del centro. Como mexicano me siento contento de poder observar algo desde afuera y verlo quizás con un poquito de distancia y más claridad”, advierte.
Digger llega este jueves 1 de octubre a los cines de México, con funciones también en formato IMAX. La cinta reúne por primera vez a Iñárritu y Tom Cruise, además de Riz Ahmed, John Goodman y la mexicana Mercedes Hernández.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.




