Los Rays de Tampa Bay necesitaron menos de un tercio de la nómina de los Yankees de Nueva York para barrerlos en la Serie Divisional y recordar que, en octubre, el dinero no garantiza sobrevivir.
Los Rays, ubicados en el puesto 28 en gasto salarial, con 95 millones de dólares, liquidaron tres juegos a cero a los dueños de la tercera nómina más elevada del beisbol, con 308 millones. Tampa Bay ya había ganado siete de sus 13 enfrentamientos durante la temporada regular; en los playoffs, la diferencia económica tampoco se convirtió en ventaja para Nueva York.
Aaron Judge, Cody Bellinger y Gerrit Cole ofrecen otra medida del contraste: sus salarios de 40, 36.5 y 36 millones de dólares, respectivamente, suman 112.5 millones, más que toda la nómina de los Rays.
La diferencia, calculada sobre los 95.6 millones registrados por Spotrac para Tampa Bay, ronda los 16.9 millones de dólares. Ese excedente alcanzaría para pagar otra vez los 12 millones de Yandy Díaz, el pelotero mejor remunerado de los Rays, y todavía dejaría casi 4.9 millones disponibles.
Y eso no es todo: los Guardians de Cleveland, dueños de la nómina más baja de Grandes Ligas, también siguen en la pelea. Cleveland, con un presupuesto de 74.5 millones de dólares, evitó la eliminación y mantiene abierta su Serie Divisional contra los White Sox de Chicago, que tampoco están lejos del fondo: ocupan el puesto 24, con 103.3 millones.
Los White Sox aventajan dos juegos a uno a los Guardians, pero cualquiera de los dos resultados reforzará el contraste económico de esta postemporada. La Liga Americana tendrá un representante en la Serie Mundial surgido de las nóminas 24, 28 o 30 del beisbol.
Los Yankees tampoco fueron los únicos que cerraron la temporada con una factura elevada y sin boleto a la siguiente ronda. Los Bravos de Atlanta, sextos en nómina con 263.5 millones de dólares, y los Padres de San Diego, novenos con 226.3 millones, quedaron eliminados en la misma jornada del miércoles.
Los Cerveceros de Milwaukee, con la nómina número 19, completan el grupo de presupuestos de la mitad baja que siguen vivos y ya tienen su lugar en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.
Un octubre que se mete al debate salarial
Estos resultados llegan mientras los dueños buscan establecer un tope salarial acompañado de un piso de gasto, en las negociaciones para sustituir el convenio colectivo que vence el 1 de diciembre. El tope limitaría cuánto pueden gastar los clubes; el piso obligaría a los de menor nómina a invertir una cantidad mínima. El sindicato de jugadores se opone al sistema de tope propuesto por MLB.
El avance de los equipos de menor presupuesto introduce un matiz en esa discusión: las diferencias económicas existen, pero la administración y el desarrollo del talento también pueden producir equipos capaces de eliminar a rivales mucho más caros.
Los Dodgers de Los Ángeles, por supuesto, mantienen vigente el otro lado del argumento. La segunda nómina más elevada, con 339.3 millones de dólares, sigue en carrera por un tercer campeonato consecutivo y enfrentará a Milwaukee por el título de la Nacional.
Esta postemporada no demuestra que gastar sea innecesario ni que una nómina pequeña constituya una fórmula ganadora. Los Rays, los Cerveceros, los White Sox y los Guardians sí muestran que invertir menos tampoco significa renunciar a competir por la Serie Mundial.

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