“Récord en el Zócalo” de la presidenta Claudia Sheinbaum. Cerrará el domingo una extenuante gira de rendición de cuentas: según estimaciones que he podido hacer a partir de informaciones periodísticas, 32 mítines, uno en cada entidad del país, más de 20 mil kilómetros recorridos y una asistencia acumulada que el domingo podría acercarse y, aun rebasar la cifra del millón de personas que la habrán escuchado en vivo e inclusive abrazado —ella no viaja con exceso de escoltas que solo alejan a la gente—.

“Por el arcoíris” significa que Isaac Torito del Toro disputará ese mismo día, en Montreal, el Campeonato Mundial de Ciclismo de Ruta. Quien gana esa durísima carrera recibe el maillot arcoíris, la camiseta blanca con cinco franjas de colores que durante un año distingue al campeón del mundo.

Dos pruebas de resistencia. La de Sheinbaum, política, popular. La de Del Toro, física.

Ni Andrés Manuel López Obrador realizó, en tan poco tiempo —menos de un mes—, una gira con tales estadísticas. Y ya ni hablar de los presidentes del PRI y del PAN, cuyas giras eran breves, solo para cumplir, en helicópteros, rodeados de guardaespaldas que los separaban del pueblo.

El Mundial masculino de ruta de Montreal, Canadá, será de 273.7 kilómetros, con 3 mil 803 metros de desnivel positivo acumulado. Después del largo trayecto inicial, los ciclistas deberán dar 12 vueltas al durísimo circuito final de Mont Royal, de 13.4 kilómetros: en cada vuelta afrontarán la subida de Camillien-Houde, además de la Côte de Polytechnique, con rampas que superan el 11%.

La carrera empieza a las 7:00 am del centro de México, y se calcula la llegada hacia las 13:40 pm. Casi siete horas de competencia. Se verá en ESPN o en Disney+.

La asamblea de la presidenta Sheinbaum en el Zócalo será a las 11:00 de la mañana. Así que cuando empiece a hablar ante una multitud enorme —que sumada a las concentraciones en el resto del país hará una cifra récord de asistentes—, los ciclistas llevarán ya cuatro horas pedaleando. Al terminar su informe, antes de empezar a comer con su familia, Claudia podrá ver el final del Mundial de Ciclismo en la TV o en su iPad, incluso en su celular.

Isaac del Toro tiene 22 años y, por edad, todavía sería Sub-23. Podría estar compitiendo hoy viernes contra ciclistas de su generación, pero ya juega —y gana— en otra liga. Correrá, pues, con los mayores, los mejores del mundo. La verdad de las cosas es que podría aspirar a ganar cualquiera de las dos competencias. Lo mismo que su principal rival, el francés Paul Seixas, a quien ya venció hace dos semanas en el Grand Prix de Montreal, disputado sobre el circuito que constituye la base del recorrido mundialista.

Resistencia física y resistencia política. Del Toro entrena, es disciplinado, posee carácter, inteligencia y una enorme capacidad para soportar la presión; además, tiene un plan y lo sigue. Por eso gana. ¿Por qué gana Morena? Cambio la pregunta: ¿por qué casi seguramente ganará el partido de izquierda las elecciones federales de 2027 y buena parte de las gubernaturas que se disputarán? Veamos.

Las encuestas dan a Morena una ventaja considerable. La explicación de esto es multifactorial. Pero la principal variable explicativa se llama Claudia Sheinbaum, la presidenta que no descansa y disciplinadamente se acerca al pueblo que vota y que le reconoce una virtud más que sobresaliente en estos tiempos: su inteligencia y su cabeza fría para torear al presidente de Estados Unidos.

Sheinbaum es una de las personalidades más reconocidas de la política global. En 2025 y 2026 fue incluida por Time entre las 100 personas más influyentes del mundo. Inclusive The New York Times la destacó entre los hombres y mujeres más elegantes de 2025, algo que ha logrado sin ropa cara ni bolsas de lujo, solo con diseños artesanales.

En la cumbre de APEC, en noviembre en China, ella seguramente destacará entre los grandes liderazgos globales. Sheinbaum ya confirmó su asistencia. Estará el anfitrión Xi Jinping y se espera a Vladímir Putin y a Donald Trump. A la mexicana se le admira en tales círculos por varias razones, pero sobre todo por la forma en que ha revirado cada obús verbal que le lanza el presidente de Estados Unidos.

El último intercambio le resultó particularmente positivo. Trump dijo que México era el epicentro de la violencia de los cárteles. Sheinbaum respondió que ella podría decir que es muy difícil vivir junto a un país con tan alto consumo de drogas ilícitas y que produce tantas armas, pero agregó que no quería entrar en esa dinámica porque Estados Unidos es amigo. Una lección de habilidad dialéctica.

Por su parte, el Torito ya es un ídolo global en su disciplina. Hemos visto que ciclistas y aficionados de numerosos países le piden fotografías y autógrafos. Se ha convertido, jovencísimo, en un referente.

Del Toro está plenamente consciente de la responsabilidad de representar a México cada vez que compite. Es el México que la presidenta Sheinbaum está decidida a que consolide su transformación hacia una nación con estructuras sociales y económicas más justas, competitivas e innovadoras.

Es muy afortunada la coincidencia del final del largo viaje de Sheinbaum para informar a México con el durísimo Mundial de Ciclismo. Mientras el Torito esté pedaleando en el brutal circuito de Montreal, Sheinbaum estará cerrando en el Zócalo su propia prueba de resistencia política. Él llevará a México en el maillot; ella, en la responsabilidad de gobernarlo.

Sheinbaum ya ganó: llegará al Zócalo a celebrar un récord de resistencia política. Del Toro tendrá todavía que superar a rivales de enorme calidad: confiemos en que lo logrará.