La economía chilena volvió a mostrar señales de debilidad durante agosto, luego de que el Imacec registrara una caída de 1% interanual.

El resultado estuvo marcado principalmente por el desempeño de la minería, aunque otros sectores mostraron cifras positivas, abriendo un escenario de análisis respecto de la capacidad de recuperación durante los próximos meses.

Para Patricio Ramírez, economista y académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Administrativas de la Universidad de La Frontera (UFRO), el resultado confirma las dificultades que enfrenta la actividad nacional. “La caída en el Imacec de agosto viene a confirmar que la economía chilena está con serias dificultades para poder consolidar un proceso de recuperación económica robusta y con claridad”, sostuvo.

Ramírez explicó que el resultado estuvo fuertemente condicionado por la minería, sector que registró una caída de 17%. En contraste, el Imacec no minero creció 1,4%, comportamiento que calificó como una señal positiva, aunque insuficiente para compensar el retroceso del sector minero. “Esta es una pequeña luz de esperanza positiva, pero que, sin embargo, hasta ahora no es suficiente para compensar la caída de la minería”, afirmó.

El economista también advirtió que el resultado de agosto no debería analizarse como un hecho aislado. Según planteó, durante 2026 solo dos de los ocho Imacec publicados hasta ahora han mostrado cifras positivas. “Eso da cuenta, más bien, de un problema mucho más estructural que puntual”, señaló.

A su juicio, esta situación también ayuda a explicar la debilidad que se observa en el mercado laboral, debido a la relación entre crecimiento económico y creación de empleo.

De cara a los próximos meses, Ramírez anticipó que podrían aparecer mejores cifras debido al comportamiento estacional de actividades como el comercio, la recreación, la cultura, restaurantes, hoteles y agricultura. Sin embargo, planteó una interrogante respecto de si este eventual repunte será suficiente para compensar el débil desempeño registrado durante el primer semestre.

En la misma línea, Emilio Venegas, socio líder de Advisory de BDO, calificó el resultado como “un baño de realidad” para las expectativas económicas. El especialista sostuvo que el Gobierno modificó su discurso desde una mirada de largo plazo hacia una prioridad centrada en generar empleos y mover la economía en el corto plazo.

Venegas planteó dos posibles lecturas sobre este cambio de enfoque. “Mirando el vaso medio lleno, una mirada pragmática y flexible, que se adapta a las nuevas condiciones de mercado”, explicó.

Sin embargo, también advirtió que existe otra interpretación: “Otra mirada, vaso medio vacío, es que el gobierno no tiene un norte claro, y cambia de postura dependiendo de las condiciones del momento, perdiendo credibilidad”.

Finalmente, Ramírez anticipó que, aunque podrían registrarse mejores indicadores hacia el cierre del año, resulta difícil que estos sean suficientes para generar una recuperación significativa del empleo. “La economía chilena va a seguir en esta dinámica de un crecimiento débil, y, por lo tanto, el mercado laboral va a ir mostrando también algunas señales de recuperación, pero muy leves”, expresó.

Asimismo, la directora de la Escuela de Administración y Negocios de la UBO, Ana María Núñez, calificó el desempeño de la economía como preocupante tras el último Imacec, afirmando que “el 2026 está prácticamente perdido en materia de crecimiento”, aunque puso el foco en las perspectivas para 2027.

De cara al próximo año, Núñez planteó que la recuperación dependerá de varios factores, entre ellos la normalización de la producción minera, una ejecución rápida de la inversión asociada a la reconstrucción y una mejora del empleo y la confianza. Para las empresas, indicó que el escenario exige cautela, aunque “no parálisis”.