Un incremento en la demanda de dólares que parece ser más persistente, es la conclusión del estudio titulado “Spread on-shore y financiamiento en dólares: entendiendo las tendencias recientes del mercado local”.
El informe, publicado en el blog del Banco Central, fue elaborado por Matías Bastidas, jefe de Grupo Análisis Cuantitativo; Catalina Estefó, jefe de Grupo Estrategia de Mercados; Rodrigo Lozano, jefe Departamento Análisis Cuantitativo y Estrategia; y Leonardo Avendaño, jefe Departamento Operaciones de Mercado Abierto.
En el documento, los autores abordaron las dinámicas recientes del spread on-shore (SoS), una medida que puede interpretarse como el costo implícito de la banca de obtener financiamiento en dólares dentro del mercado local.
“En los últimos meses, este costo ha aumentado”, sostienen.
El análisis surge en un escenario donde los expertos han llamado la atención a los niveles actuales del dólar - $961 a esta hora- a pesar de que el precio del cobre se encuentra por sobre los US$6,5 por libra. El fenómeno ha sido atribuido, en parte, a posiciones financieras de inversionistas no residentes.
Los economistas del BC definen al SoS como el diferencial entre los precios observados en el mercado de contratos forward y los que predice la teoría.
Ese contrato “debería estar determinado principalmente por la diferencia entre las tasas de interés en pesos y en dólares”, sin embargo “en la práctica intervienen otros factores que hacen que los precios se alejen de esta relación teórica. Entre ellos, la necesidad de empresas e inversionistas de cubrir riesgos cambiarios, las limitaciones de las instituciones financieras para utilizar sus recursos y capacidad de financiamiento, así como los costos asociados a impuestos al financiamiento y otros factores”.
Según el estudio, los inversionistas no residentes también influyen sobre las condiciones de financiamiento en dólares en el mercado local, “pues realizan distintas estrategias financieras, algunas orientadas a protegerse de las variaciones del tipo de cambio, otras a tomar posiciones respecto de la evolución futura de las monedas o a aprovechar diferencias de precios y tasas de interés entre mercados”.
Con ese telón de fondo, los economistas sostienen que “durante los últimos años el SoS se ha ubicado por sobre sus promedios históricos. Una pregunta relevante al respecto es si esto refleja problemas de acceso al financiamiento o si corresponde a un ajuste de precios frente a cambios en la demanda de liquidez que parecieran ser más persistentes”.
“La evidencia disponible sugiere que la segunda explicación parece ser la más relevante”, agregan.
En ese sentido, apuntan que uno de los cambios más importantes observados durante los últimos años en el mercado financiero local ha sido el incremento de inversiones internacionales por parte de los inversionistas institucionales, por ejemplo, las AFP.
“En consecuencia, la demanda por dólares ha aumentado por dos vías complementarias. Por una parte, los inversionistas necesitan adquirir dólares para financiar la compra de activos en el exterior. Por otra, una vez realizadas estas inversiones, también aumenta la necesidad de utilizar instrumentos financieros que permitan reducir o administrar el riesgo asociado a las fluctuaciones del tipo de cambio”, explican.
Según los economistas, el aumento del SoS “no debe interpretarse como evidencia de una escasez de dólares. Sino que refleja simplemente que la liquidez disponible tiene hoy un mayor valor económico debido a una utilización más intensa de las distintas fuentes de financiamiento”.
“La evidencia actual parece ser más consistente con una transición hacia un nuevo equilibrio de liquidez, caracterizado por una demanda de dólares más elevada y potencialmente más persistente, que con un escenario de interrupción o dislocación de los mercados de financiamiento”, concluye el estudio.




