Se define el “efecto manada” como un fenómeno psicológico y social por el cual las personas siguen las acciones, creencias o comportamientos de la mayoría, ignorando sus propios juicios o información individual. Esta especial conducta suele explicarse por el deseo humano de igualarse y evitar el rechazo del grupo, o porque los demás, si hacen algo, tendrán sus razones o, en fin, porque se reduce el esfuerzo de analizar los pro y contras de una decisión individual.

¿A cuál de estas categorías pertenece la decisión de las 7 AFP de ejecutar, en el Fondo E, una inversión por miles de millones de dólares y que ha perjudicado severamente los ahorros de los aportantes en edad de jubilar? Para empezar a contestar, hay que descartar la explicación de que las AFP, en el largo plazo, han sido rentables de modo que estamos ante una situación excepcional. Inaceptable. Es como que se justifique un insulto porque siempre te han tratado bien. Nos dicen entonces que la pérdida se revertirá en el corto plazo porque el mercado está al alza. Otra falsedad. El mercado actúa sube y baja por sus propias razones, y si hay algo que no tiene en cuenta para nada es el mal negocio de los fondos mutuos. Por último, nos señalan que estamos ante el “efecto manada”, que es el que explica el negocio ruinoso. Es decir, que las administradoras toman decisiones parecidas y se siguen unas a otras para no quedar rezagadas frente a sus competidores, pierdan o ganen. También se nos señala, como pretexto, que la autoridad castiga a quienes se distancian de los demás Fondos competidores (¿perdón?, ¿en qué sentido competidores?). Frente a esto, lo mínimo es que no nos traten de hacer lesos. Acá, lisa y llanamente, existió una apuesta fallida, ruinosa e insensata, como es que las tasas de interés bajarían en Estados Unidos. Apuesta que, increíblemente, pretendía anticipar, entre otras variables, la conducta de la administración Trump. Tal conducta configura una falta de aquella diligencia o cuidado que una persona emplea ordinariamente en sus negocios propios.

El Fondo E, como es sabido, corresponde a las inversiones conservadoras que las AFP realizan para satisfacer el pago de las prestaciones por las jubilaciones de las personas. En modo alguno podría entenderse este concepto en el sentido que quedan autorizadas para efectuar inversiones temerarias, aventuradas, o de alto riesgo, pues va contra la esencia de dicho fondo. Es más, a partir del próximo año las personas no gozarán del derecho que hoy les asiste de elegir el Fondo que les atraiga más. La asignación de las personas a cada fondo será obligatoria y dependerá entre otras, de la edad de los aportantes. Frente a este panorama de decisiones ruinosas, la autoridad debe pronunciarse, y, de ser cierto, explicar por qué razón incentiva el comportamiento igual de los Fondos de Pensiones, al punto de preferir las decisiones de manada antes que el mínimo buen criterio de un inversionista cuidadoso y medianamente inteligente y capaz.

Por Álvaro Ortúzar, abogado