El centenario Atlante volvió este año a la Primera División tras 12 años. Aunque no lo hizo como campeón, sino como el mejor postor en la compra del cupo que dejó vacante el Mazatlán FC a su salida de la Liga MX. El equipo de origen capitalino había ganado tres veces el campeonato de la Segunda División, pero no tenía garantizado su derecho de ascenso ante la decisión de los dirigentes del fútbol mexicano de congelar el sistema de ascensos y descensos a nivel profesional: una estrategia que ha empezado a crear distorsiones deportivas –y económicas– incluso más allá de los clubes.

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