Elon Musk asegura que quedan tres años para que la IA supla los trabajos repetitivos. Las redes están inundadas de profecías sobre qué pasará con el trabajo cuando las máquinas puedan automatizar la mayoría de las funciones productivas.
Este tipo de profecías las hemos vivido muchas veces a lo largo de la historia; basta recordar que en el cambio del milenio el mundo sería un caos porque los relojes de las computadoras colapsarían y, con ello, bancos y aerolíneas: una catástrofe que no sucedió.
En realidad, el colapso del trabajo, de resultar tal desplazamiento de la fuerza laboral por máquinas, será mucho más profundo que solo el desempleo. Pues el sistema de consumo terminaría: al no existir trabajadores que con su salario compren las mercancías que se producen, no habrá mercado de servicios ni de mercancías; el reemplazo de esos trabajos por máquinas no tendría sentido en las fábricas y oficinas a la larga; al final, nadie consumirá lo que producen. Se desmoronarán 300 años del sistema capitalista de producción.
Como la serpiente que se muerde la cola al infinito, el sistema económico habrá creado su propia antítesis en aras de desplazar y abaratar la mano de obra.
No es gratuito que se esté experimentando en algunas regiones del mundo con el ingreso universal, para que la gente reciba una cantidad mensual garantizada, pero no con base en el trabajo. Más bien, será como entrar a jugar al Monopoli, en donde cada mes recibes dinero para comenzar a ver qué puedes hacer con él y, si lo pierdes, solo hay que esperar a volver a comenzar. La vida tendrá un sentido vacío, un casino sin fin.
Iremos recogiendo las hipótesis sobre el futuro del trabajo en la era de la IA, pues estamos escuchando planteamientos de ciencia ficción.
Por lo pronto, el argumento sirve para presionar y bajar los salarios en el mundo.
X: @riclandero | Vladimir Ricardo Landerl Aramburu. Maestro en derecho por la UNAM





