“Contento”. Así definía el Presidente José Antonio Kast su estado de ánimo al cierre de la gira por Nueva York, en las conversaciones que sostuvo anoche con algunos de los integrantes de la delegación que lo acompañaron de regreso a Chile. El Mandatario aterrizó este viernes, luego de cuatro días de actividades en Estados Unidos.

En Palacio destacan la agenda desplegada en Nueva York, aunque el saldo político de la visita quedó condicionado por la controversia que terminó dominando su cierre.

La adhesión de Chile al Escudo de las Américas, anunciada durante la visita y en el marco de una reunión encabezada por Trump, desplazó buena parte de la atención desde el debut de Kast ante la ONU hacia las implicancias de la decisión para la política exterior chilena.

Sin embargo, en La Moneda se distancian de la interpretación de que el episodio haya enrarecido el viaje.

Por el contrario, admiten que la determinación de incorporarse a la iniciativa venía siendo discutida desde hace varias semanas y que ya estaba adoptada en el comité político antes de que el Presidente viajara a Estados Unidos. En el gobierno consideran que se trataba de una decisión tomada y que, por lo mismo, no tenía sentido postergarla. “Costo hundido”, reconocen en Palacio ante las críticas opositoras.

La controversia -admiten en el oficialismo-, estuvo más bien en las explicaciones posteriores sobre el alcance de la adhesión y sus eventuales implicancias para la soberanía nacional, la cooperación militar y la relación con Washington.

Para Pérez Mackenna, el episodio tuvo un costo adicional: días antes del viaje, en una reunión con excancilleres, había planteado que sería difícil que Chile se restara de la iniciativa, pese a que la mayoría de los asistentes manifestó su oposición. La decisión terminó concretándose y el canciller quedó a cargo de defender sus alcances, en medio de las diferencias entre los comunicados de Chile y Estados Unidos y las críticas por la referencia al TIAR. La próxima semana deberá enfrentar una interpelación en el Congreso.

En paralelo, en el Ejecutivo interpretaron como deliberada la declaración conjunta de los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric, quienes llamaron a reconsiderar la adhesión al Escudo de las Américas.

No es casual, sostienen en el gobierno, que el pronunciamiento se conociera una vez finalizada la participación de Kast en la Asamblea General, particularmente luego de que Bachelet se bajara, días antes, de la carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas. Una candidatura que el actual gobierno dejó de respaldar tras el cambio de mando.

El estilo Kast

Las reuniones bilaterales fueron uno de los componentes centrales de la gira, un formato que Kast privilegia y en el que, según su entorno, se siente cómodo.

Durante los cuatro días en Nueva York sostuvo encuentros de trabajo con el primer ministro de Canadá, Mark Carney; el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski; y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, además de reunirse con el secretario general de la ONU, António Guterres, entre varios otros.

En ese punto, hay marcadas diferencias con el estilo de su antecesor, Gabriel Boric, quien durante sus viajes internacionales solía incorporar actividades fuera de las reuniones formales, con recorridos y encuentros de otro tipo.

Durante los cuatro días de la gira, el Mandatario tuvo vocerías y habló públicamente cada jornada, en una dinámica que también contrasta con la del exmandatario. En este caso, explican en su equipo, confluyen la propia inclinación de Kast a tomar la palabra y una definición de sus asesores de comunicaciones, que evalúan las oportunidades en que resulta conveniente que sea él quien entregue los mensajes.

En el entorno presidencial coinciden en que Kast es el mejor vocero de sí mismo, aunque otros en el oficialismo transmiten que una sobrexposición puede terminar pasándole la cuenta. Esa noción se traduce en que el Mandatario mantuvo un protagonismo constante en la exposición pública de la gira.

Aunque su discurso ante Naciones Unidas terminó en un segundo plano tras la controversia por el Escudo de las Américas, sí llamó la atención el tono económico de la primera parte de su alocución.

En un espacio multilateral cuyo foco estaba puesto en los principales desafíos globales, el Mandatario dedicó un pasaje a invitar a invertir en Chile y a destacar las oportunidades que ofrece el país, en una apuesta que por momentos pareció más propia de una gira de promoción económica que de un discurso ante la Asamblea General.

Esa faceta, que algunos describen como en “modo ministro de Hacienda” del Presidente, es una de las que Kast busca explotar en su agenda internacional. La promoción de Chile como destino atractivo para la inversión y la llegada de nuevos capitales es una preocupación que pretende mantener en sus próximas visitas al extranjero.