Una comisión independiente nombrada por la Premier League declaró el martes al Manchester City culpable de un centenar de cargos por infracciones de las normas financieras. El club rechaza las conclusiones, la principal de las cuales es que, durante casi una década hasta 2018, usó contratos comerciales “ficticios” para disfrazar 831 millones de libras de financiación mediante aportaciones de capital de su dueño emiratí como ingresos por patrocinios, y fingir que cumplía las normas de gasto. El City ganó tres títulos de liga en ese periodo. Si la comisión tiene razón, ese éxito estuvo impulsado por un dopaje financiero que permitió fichar a jugadores y entrenadores que de otro modo no habría podido permitirse. Las actuales normas están concebidas para vincular los desem­bolsos de los clubes a sus ingresos. En teoría, eso impide que propietarios acaudalados se hagan con un equipo de segundo nivel y compren campeonatos inyectándole cantidades ilimitadas de dinero.

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