Guanajuato es, desde hace una semana, la capital mundial de la contorsión. Por esta ciudad del centro mexicano están desfilando artistas de todos los países, lenguas y culturas para poner sus cuerpos en movimiento: sobre unas tablas, sobre un escenario, sobre las calles o sobre un instrumento. El Festival Cervantino se ha entregado a la diversidad cultural y solo este fin de semana ha convocado a grupos de Francia —invitado de honor—, Italia, Gales, España, Senegal, Guatemala, Suiza y México a desembarcar con sus propuestas. El público responde entusiasta y llena la alhóndiga en diferentes funciones, pero las calles siguen sin remontar la bajada de los últimos años. Las actuaciones callejeras rompen de tanto en tanto la tónica y prenden la alegría entre el personal, indiferente a la llovizna constante que los acompaña.

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