“Ninguna medida preventiva hubiese evitado lo que ocurrió”, dijo este viernes el biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, para abordar el aluvión que este jueves afectó a Las Condes que al cierre de esta edición tenía un balance de seis lesionados (entre ellos un bebé de un año que sufrió la fractura de una pierna), 2 mil viviendas afectadas y de ellas 55 inhabitables.

De esta manera el debate por la emergencia ahora se trasladaba hacia la búsqueda de responsabilidades, al punto que este viernes la Fiscalía Oriente anunció que investigará el origen y las responsabilidades del aluvión. También los vecinos apuntaban al rol preventivo del gobierno y del municipio de Las Condes liderado por la alcaldesa Catalina San Martín.

Foto: Referencial / Aton Chile

El antecedente previo al desastre de ayer es que el 31 de diciembre hubo un incendio que dejó más de 1.000 hectáreas quemadas en el sector precordillerano de San Carlos de Apoquindo. En esa oportunidad el fuego erosionó el terreno destruyendo la capa vegetal, lo que aumentaba la probabilidad de aluviones. De hecho en febrero hubo un aluvión que afectó a los sectores cercanos a la Quebrada Apoquindo y la Quebrada Honda, por el área de Francisco Bulnes Correa.

De ahí que a inicios de agosto La Tercera informó que el municipio en conjunto con el MOP iba a impulsar un proyecto de barras dinámicas para prevenir, a partir de una iniciativa por parte de la Dirección de Obras Hidráulicas del MOP y Las Condes. En esa operación también estaba involucrado el Club Deportivo Universidad Católica, que es dueño de parte de esos terrenos.

El proyecto contemplaba unas barreras dinámicas con mallas flexibles de acero de alta resistencia de la firma suiza Geobrugg Andina.

Así iba a ser el proyecto de mallas dinámicas que se desarrollaría en Las Condes (imagen de San José de Maipo).

Dicha iniciativa se iba a comenzar a trabajar en septiembre, pero esta jornada la alcaldesa San Martín dijo en la radio Biobío que los trabajos partían este sábado.

“La instalación de las mallas dinámicas, todo el contrato ya lo hicimos, y tenían que empezar los caminos para poder habilitar y poner estas mallas dinámicas, que son estas mallas gigantes para que atajen en el fondo rocas, material en las quebradas de más arriba, partía mañana”, dijo.

El ministro Louis de Grange, en tanto, decía en la radio Cooperativa que ”básicamente las obras preventivas corresponden al despeje de cauces fluviales, a la limpieza de acueductos que hay en el sector".

Pero la alcaldesa apuntó a las obras que le corresponden al gobierno. “Nosotros como municipalidad no podemos hacer esas intervenciones y tiene que ser la Dirección de Obras Hidráulicas (del MOP) la que determine qué es lo que se hace en la quebrada. Nosotros hicimos las recomendaciones, hicimos todos los llamamientos oportunamente, también oficiamos a Sernageomin. Esperamos que pronto tengamos una solución definitiva para este sector”, dijo.

Respecto de la mantención de los ductos, ministro de Grange sostuvo que “hubo acumulación de agua, por lo tanto, la capacidad de drenaje del suelo, los cerros que hay en este sector, se va mermada. Ese es como el principal efecto, y de repente el mismo peso, el mismo peso del agua con el barro que se va acumulando, genera estos derrumbes que son miles y miles de metros cúbicos circulando por las calles. Entonces, predecir estas cosas es realmente difícil”.

Trabajos desarrollados en Las Condes la mañana de este viernes.

Otro factor que se analizó fue la falta de una alerta del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) que pudiera generar una evacuación preventiva. Fue el mismo jueves que el biministro de Interior y Segegob, Claudio Alvarado, abordó la ausencia de una y sostuvo que “es una situación que se genera de un minuto para otro”, y que “cuando no se tiene claridad respecto del polígono de afectación, emitir una alerta SAE de evacuación puede generar mucho más confusión porque no se puede en ese instante definir cuáles son las áreas hacia donde evacuar”.

“El susto más grande de mi vida”

La Tercera acudió hasta Las Condes donde ocurrió el aluvión y se veía gran cantidad de escombros, así como barro y agua. El sector amaneció bajo el barro, en medio de automóviles chocados, casas anegadas y semáforos en el suelo. Los propios vecinos también se organizaron y desde la madrugadas están limpiando las calles y accesos a sus casas.

Sebastián, un vecino comentaba la mañana de este viernes que “comenzó a llover, 20 minutos después estaban los autos bajando, la micro que salió en la tele, todos los autos chocando. Menos mal para el lado de mi casa no pasó nada. Ahora estoy ayudando a los vecinos a sacar con palas. Hay grupos de WhatsApp y de condominios”.

Sergio, otro vecino comentaba que “alrededor de las 16:30 cayó una granizada muy fuerte, y 20 minutos después pasó una avalancha. Estaba parado en la vereda. Autos, piedras, el nivel de rocas que pasó impresionante”, afirmó que “nuestros vecinos perdieron todo, se les metió el agua completa. No lo había visto nunca y estamos viviendo 30 años acá. Es el susto más grande que he pasado en mis 65 años de vida”. El vecino comentó que afortunadamente fue un “milagro”, pues su casa se salvó, pero otra vecina comentó que “esto fue una película de terror”.

Expertos consultados por este diario comentaron la labor preventiva que se pudo haber realizado. Daniela Quintana, ingeniero constructor, secretaria académica Facultad de Arquitectura, Construcción y Medio ambiente de la U. Autónoma dice que “sería técnicamente incorrecto atribuir el aluvión ocurrido en Las Condes exclusivamente al desarrollo inmobiliario sin contar con estudios hidrológicos, geotécnicos y de las intervenciones realizadas en la cuenca. También debemos considerar otros factores, como las pendientes, las precipitaciones intensas, la pérdida de cobertura vegetal producto de incendios anteriores y la capacidad de las obras de mitigación existentes”.

El doctor Robinson Talavera de la misma U. Autónoma dice que “la infraestructura por sí sola no basta. También necesitamos sistemas de alerta fiables, monitoreo activo y comunidades preparadas para reconocer las señales de riesgo y actuar oportunamente. La prevención debe combinar tecnología, planificación y participación comunitaria”.

Alberto Texido de la U. de Chile y consejero de la CPI recalca que “el problema está vinculado a la deforestación y a los incendios del verano pasado, que dejaron el suelo expuesto a esta lluvia torrencial, con mucha agua en poco tiempo, que generó este descenso repentino”.