El dólar alcanzó nuevas alturas y pasará factura al bolsillo de los mexicanos, coinciden analistas consultados por EL UNIVERSAL.

Las sucursales de Banamex cerraron vendiendo el dólar en 18.95 pesos, aunque abrieron este miércoles ofreciendo la divisa en 19.01 y fue la primera vez que cotizó por encima de la marca de 19 unidades desde el 7 de noviembre del año pasado.

Al mayoreo, la paridad alcanzó por momentos los 18.60 pesos y despidió la jornada sobre 18.50, de acuerdo con datos de la agencia Bloomberg.

Bajo las fuerzas de la oferta y la demanda, el dólar se ha disparado 1.50 pesos durante el último mes y medio.

Fuente: Citi y SHCP

El dólar se fortaleció ayer contra casi todas las monedas debido a la mayor probabilidad de que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos (EU) incremente su principal tasa de interés antes de que termine 2026, expuso la economista en jefe de Banco Base, Gabriela Siller.

Las apuestas a favor de un aumento de 25 puntos base pasó de 85.6% a 98.1%, según los contratos negociados en la Bolsa Mercantil de Chicago.

Esto se debió a que el Departamento del Trabajo de Estados Unidos informó que la inflación se aceleró 3.7% en septiembre, la más alta desde mayo y superó la tasa de 3.6% prevista por el consenso de analistas, explicó Siller.

Advirtió que la rápida subida del dólar impactará en los precios de las mercancías importadas.

“Una depreciación de 10.4%, como la que acumula el peso entre su nivel mínimo y su nivel máximo del año, agrega alrededor de 0.46 puntos porcentuales a la inflación. Esos 0.46 puntos se suman al pronóstico de inflación a 12 meses que se tenía antes de la depreciación”, detalló.

El cálculo supone que el tipo de cambio se mantiene en el nivel alcanzado, de modo que si el dólar baja en las siguientes semanas, el efecto resultaría menor.

“El efecto no ocurre de golpe. Los precios se ajustan de manera gradual, por lo que la depreciación se va reflejando en la inflación mes con mes y completa los 0.46 puntos en 12 meses. El ajuste es más rápido al principio, porque el traspaso entra por las mercancías, que son los bienes con contenido importado y los primeros en cambiar de precio”, dijo.

“Los bienes importados llegan al consumidor a través de inventarios adquiridos al tipo de cambio anterior y de contratos de abasto ya pactados, de modo que el nuevo nivel cambiario se refleja conforme esos inventarios se reponen y esos contratos se renuevan. El ritmo se vuelve más lento a medida que ese proceso se agota”, agregó.

El economista en jefe para Rankia Latinoamérica, Humberto Calzada, destacó el fortalecimiento global del dólar, impulsado por los altos rendimientos de los bonos estadounidenses y la expectativa de una mayor tasa de la Fed, lo que seguirá presionando al peso en el corto plazo.

“También influye la reducción del diferencial de tasas entre México y EU, ya que disminuye el atractivo del peso para los inversionistas. Las tensiones geopolíticas y la mayor aversión al riesgo también han acelerado la salida de posiciones especulativas en la moneda mexicana”, dijo a este diario.

Impacto en precios

Calzada indicó que un dólar más caro genera presiones inflacionarias al subir los costos de productos importados, materias primas, combustibles e insumos industriales.

“Estas presiones pueden trasladarse gradualmente a los precios finales, afectando el poder adquisitivo de los consumidores. Sin embargo, el impacto no es inmediato ni proporcional a la depreciación”, señaló.

“Si el dólar permanece elevado durante varios meses, aumentaría el riesgo de una mayor persistencia inflacionaria y complicaría las decisiones del Banco de México [Banxico]”, alertó el también profesor de Economía en la UNAM.

El director de Análisis en Vardez Capital, Carlos Hernández García, comentó que la rápida subida del dólar se debe principalmente a un cambio en las expectativas sobre las tasas en México y EU.

No obstante, indicó que también influyen las señales de Banxico sobre posibles recortes en su principal tipo de interés, porque disminuye el diferencial de tasas favorable para el peso.

En entrevista con esta casa editorial, explicó que la transmisión del dólar a la inflación depende del tiempo que la paridad permanezca elevada, el uso de coberturas cambiarias, los inventarios, el contenido importado de cada producto y la fortaleza de la demanda interna.

“El efecto en la inflación ocurre principalmente a través del encarecimiento de los bienes e insumos importados. Cuando el dólar sube, las empresas mexicanas necesitan más pesos para adquirir productos, materias primas, maquinaria, componentes electrónicos y otros insumos cotizados en esa moneda. Dependiendo de sus costos, márgenes y condiciones de competencia, las empresas pueden absorber una parte del incremento o trasladarla gradualmente al consumidor”, dijo.

En el corto plazo, los riesgos siguen inclinados hacia un peso relativamente débil y un tipo de cambio con mayor volatilidad, concluyó Hernández.

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