La mañana en el edificio de Morandé 440 partió igual que todos los días en el Conservador de Santiago, salvo por un pequeño detalle: la ausencia del extitular del Registro de Propiedad, Comercio y Aguas, Carlos Maldonado Croquevielle (81).

El abogado trabajó hasta el jueves y se fue en la tarde sin decir nada. El profesional, pese a todos sus intentos, estuvo obligado a resignarse y se enfrentó a lo que siempre intentó evitar: dejar de manera forzada su cargo por culpa de la reforma notarial y registral.

Dicha ley lo obligó a decirle adiós a sus trabajadores y a las millonarias utilidades que le dejó por casi tres décadas el Conservador de Santiago.

La situación este viernes era tensa. El único titular que queda, el conservador del Registro de Hipotecas y Gravámenes Carlos Miranda (60), llegó temprano y con la incertidumbre de si se iba a topar a Maldonado ejerciendo su cargo como si nada.

Dado que Maldonado había desaparecido, el día anterior había alertado de esta situación a la Fiscalía Judicial de la Corte de Santiago.

Por lo mismo este viernes los fiscales judiciales Javiera González y Jorge Norambuena se constituyeron en el lugar, se reunieron con Miranda y luego fueron piso por piso pasando lista a todos los funcionarios y pidiendo sus cédulas de identidad.

A eso de las 10.30, Maldonado llegó a Morandé 440. Estuvo dando vueltas por el primer piso, saludó a sus extrabajadores, y luego se topó con los fiscales judiciales. Al cruzarse con Miranda, cuentan fuentes del conservador, ni se saludaron.

La caída del imperio de Maldonado

A sus 81 años, Maldonado se ha transformado en una verdadera leyenda del mundo judicial. Razones sobran. Para partir, solo hace falta mirar su biografía.

Su padre, Luis Maldonado Boggiano, fue ministro y presidente de la Corte Suprema. Su hermana, Mónica Maldonado Croquevielle, se desempeñó hasta 2014 como fiscal judicial del máximo tribunal.

El exconservador de Santiago tras salir del Colegio San Ignacio entró a estudiar Derecho a la Universidad Católica.

Pese a haber sido criado en un ambiente donde lo judicial era lo que pesaba, al terminar su carrera llegó al mundo privado, a Lan Chile. Otra incursión en las ligas empresariales fue cuando en los años 70 ejerció como director suplente de la empresa Petrodow. Entre medio, en 1976, cursó un master en Derecho Comparado en la Universidad de Miami.

Pero como los padres siempre pesan más, la prensa de la época consignó que siguiendo los consejos de su padre, dejó el mundo privado para explorar el judicial.

Su inicio en la carrera registral fue en Santa Cruz, zona en donde tenía vínculos por los campos familiares en Codegua y por ser el lugar donde pasaba sus vacaciones. El debut fue como titular del Conservador de Santa Cruz en 1979.

Su ambición quedó al descubierto rápidamente ya que no pasó mucho rato hasta que en 1983 se pegó el salto como titular del Conservador de Rancagua. De las pequeñas ligas, consiguió en poco tiempo llegar a una capital regional.

En 1997 ocurrió un hito que lo alzó al oficio más codiciado de todo el país. Ese año falleció Herman Chadwick Valdés, quien ofició de Conservador de Santiago por más de 20 años. Y Maldonado no dudó en concursar por ese asiento.

En esa época Chile y el Poder Judicial eran diferentes y Maldonado supo ocupar su currículum, pero sobre todos sus redes y contactos para dar el salto grande.

Nunca tuvo pudor en reconocerlo y poco le importó lo que decían de él. Un reportaje de la Revista Qué Pasa de marzo de 2007 consignó que el método de selección de los conservadores en aquella época implicaba entrevistas con los ministros de la Corte de Santiago y luego una terna de la que escogía el Presidente de la República.

Ese mismo medio reportó que en 2001 Maldonado afirmó que había hecho “un intenso lobby con todos los ministros de la Corte de Apelaciones”.

Corte de Apelaciones de Santiago

Esa vez se impuso al notario de Melipilla Marco Aurelio Perales y el notario de Valparaíso Eduardo Bravo. Pese a eso, a él le gustaba recalcar que jugó a su favor su paso por Santa Cruz, Rancagua y su calificación: un 6,95.

Fue el propio Presidente Eduardo Frei Ruz-Tagle quien lo llamó para avisarle que había sido seleccionado. Juró en su cargo el 16 de diciembre de 1997. En los pasillos de tribunales el comentario obligado fue que se había escogido al hijo de un exsupremo y al hermano de una ministra de la Corte de Santiago.

A lo largo de su vida ha disfrutado de su casa de veraneo en el Lago Todos los Santos y de muchas otras propiedades. Su declaración de patrimonio e intereses registra 29 inmuebles, donde destaca, por ejemplo, su casa en Vitacura cuyo avalúo fiscal es de casi mil millones de pesos.

Desde siempre quienes lo conocen dicen que ha cuidado su figura. Hacía natación, tenis, trotaba y años atrás no era raro verlo haciendo esquí acuático en el Lago Villarrica o en la nieve en la Sexta Región. De hecho desde chico le gustaba el deporte. Fue campeón interescolar de salto largo.

Casi tres décadas

Una revisión de prensa realizada por La Tercera evidenció que desde siempre ha sido reconocido por su galantería. La Revista Qué Pasa por ejemplo hace ya casi 20 años atrás recogió una anécdota que según sus excompañeros de universidad lo retrataba bien.

El episodio dice así: “De sus años universitarios sus compañeros no tienen muchos recursos, salvo su personalidad galante con las mujeres. Una compañera cuenta cuenta la siguiente historia. ‘Debe haber sido en 1965 cuando una compañera mía llamada Paz fue elegida reina. En la fiesta de coronación, los hombres no se le acercaban por temor al rechazo, hasta que Luis tomó la iniciativa y la sacó a bailar. Estuvieron juntos toda la noche y cuando ella quiso irse, él le propuso acompañarla hasta su casa. Ella le dijo que no era necesario, pero él insistió’. Según recuerda esta amiga, Maldonado tomó a la reina del brazo y le dijo: ‘Ni vos sin mi, ni yo sin vos’. Y la fue a dejar”.

Siempre fue de bajo perfil ante la opinión pública, hasta que en 2007 tuvo un problema que lo obligó a saltar a las páginas de la prensa.

Una mujer que lo conoció cuando ejerció el oficio en Rancagua, lo extorsionó, diciendo que si no le pagaba cerca de $200 millones, publicaría fotos íntimas suyas.

Maldonado fue defendido por el fallecido penalista Luis Ortiz Quiroga. El caso lo investigó la Fiscalía Centro Norte y en diciembre de 2007 el Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago condenó a la exmodelo Carolina Leal por el delito de amenaza simple en contra de Maldonado.

La posta la toma Miranda

Pese a toda la polémica que ha rodeado su jubilación, el hecho que marcó este viernes es que el imperio de Maldonado llegó a su fin luego de 29 años. Debido a todo el ruido que causó su salida, el abogado emitió un comunicado público.

“El día de ayer envié un informe vía correo electrónico a la fiscal judicial informándole sobre mi cesación en el cargo de Conservador del Registro de Propiedad, Comercio y Aguas y que la entrega formal debe hacerse al conservador interino o titular, por lo que le solicité se nombre al funcionario respectivo de acuerdo al articulo 482 quáter del Código Orgánico de Tribunales”, afirmó.

Por su parte, Miranda, cerca del mediodía de este viernes envió un comunicado a los trabajadores. En su misiva, el suplente de los otros dos registros -el de Maldonado y el del exconservador Kamel Saquel- buscó transmitir tranquilidad y confianza a los funcionarios, comprometiéndose a mantener la continuidad de las labores.

“Los invito a seguir trabajando con tranquilidad, responsabilidad y espíritu de colaboración y, por mi parte, encontrarán la disposición de hacer frente a esta etapa con el mayor compromiso de un trabajo conjunto, desarrollado en un ambiente laboral basado en el respeto y la confianza mutua”, se lee en el correo.

Miranda, al ser el único titular, recibirá las utilidades de los tres registros. Y si el mito judicial es cierto, podría mensualmente quedarse con cerca de $300 millones mientras el Servicio Civil no abra el concurso para reemplazar a Maldonado y Saquel. Dicha institución, dirigida por Pedro Lea-Plaza, ya tiene todos los perfiles en su poder, por lo que es responsabilidad suya darle luz verde a los concursos.