Un café pagado con el celular, una transferencia interbancaria y una compra hecha con tarjeta tienen algo en común: dejan una huella. El Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum quiere multiplicar esa trazabilidad a través de su nueva Ley de Economía Digital, ya aprobada en la Cámara de Diputados, en un intento por reducir el vasto uso de efectivo en un país donde la mitad de los trabajadores opera en la informalidad y ocho de cada diez transacciones de bajo valor ocurren con dinero físico.

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