Nacho Cano aprendió que un “ahorita” puede significar mañana o pasado mañana en México. El músico español, que comenzó a visitar el país en 1982, sabe hoy que aquí los tiempos se manejan de otra manera, los planes pueden cambiar de pronto y nunca es sencillo saber qué pasa por la cabeza de alguien. Lejos de incomodarlo, esa forma de ser le resulta atractiva.

El exintegrante de Mecano lleva más de cuatro décadas relacionado con el público mexicano, primero con éxitos como “Hijo de la Luna” y “Mujer contra mujer”, y después como productor de musicales. En 2006 presentó Hoy no me puedo levantar, montaje que impulsó las carreras de Alan Estrada, Fernanda Castillo y Luis Gerardo Méndez, quienes este año se reunieron en un nuevo espectáculo para recordar esa experiencia.

Ahora, con Malinche, que estrenó en México en marzo de 2025, vive otra etapa de esa relación. La obra, a la que ha dedicado 16 años de su vida, asegura, le ha permitido acercarse a la historia del país, aunque también lo ha llevado a enfrentar críticas y controversias.

¿Cómo somos los mexicanos?

México es un país muy creativo, siempre digo que aquí hay que hacer un plan flexible porque va a cambiar. Es un país donde la parte inesperada lo hace muy atractivo, porque tienes que tener flexibilidad con los tiempos. Ahorita puede ser mañana o pasado.

El mexicano tiene en su mente muchos mundos, es difícil saber en lo que está pensando, no es fácil de leer, pero eso le da magia.

¿Y qué ha encontrado en sus artistas?

El talento mexicano lo conozco desde Hoy no me puedo levantar, lo hice en México como en 2006 y siempre ha sido para mí un descubrimiento. De aquel musical salieron Alan Estrada, Fernanda Castillo, Luis Gerardo Méndez, unos artis tas espectaculares.

Siempre que vengo a México encuentro talento tremendo.

¿Qué le parece el regreso de aquella obra?

En la música y en los musicales hacer algo de éxito es difícil, pero sobre todo hacer algo atemporal lo es mucho más. Que Mecano y Hoy no me puedo levantar sigan estando siempre de moda, pues es irte a la cama tranquilo, que lo que hiciste estaba bien hecho.

Hay 21 tributos a Mecano en el mundo. Alejandro Gou recuperó a los actores de aquel elenco y me alegro de que les vaya bien.

Tras dejar Mecano en 1998, Cano debutó en el teatro musical en 2005. Foto: Fernanda Rojas/El Universal

¿De dónde viene su conexión con México?

Es una conexión que probablemente venga de otras vidas. Mi padre era del pueblecito de al lado de Hernán Cortés, de Zalamea de la Serena, cerca de Medellín, y desde el principio de mi vida siempre era una historia que estaba ahí. Cuando me fui a vivir en 2010 a Miami, me impactó entender que el éxito del mestizaje viniera de la historia de Cortés y Malinche. Ahí me empecé a interesar por la génesis de México y terminé dedicándole 16 años de mi vida.

¿Qué descubrió sobre esa historia?

Me encantaría que los mexicanos entendieran la riqueza de su historia, porque creo que muchos problemas de México vienen por no conocerla bien, por un sentimiento de la traidora, el que nos conquistó, eso es una mentira.

Hubo un encuentro, como todos los que ha habido en la historia, con violencia, pero lo bueno del mestizaje fue la fusión de dos culturas de las que nace un país colorista, mágico, espectacular.

¿Qué le ha dejado esa investigación?

Te das cuenta de que el mestizaje es producto del amor. No hay historias que den lugar a toda una raza, a una cultura, a una filosofía, a un país como es México, con sus contradicciones, pero con su belleza, con su surrealismo, con su magia.

¿Esperaba tantas críticas por Malinche?

Me decían: “¿Cómo haces esto? Con la traidora, ahora se lo van a tomar fatal”. Pues mira, llevo 250 mil espectadores, abrimos la segunda temporada y la gente cada vez tiene más curiosidad.

Creo que el artista tiene que ser valiente. Soy probablemente el único español al que los mexicanos le permitirían hacer algo así con crédito, porque llevo viniendo desde 1982.

¿Ha pensado en abandonar el proyecto?

Sí, he pensado muchas veces en qué me metí. Me encantaría que Malinche no devore a Malinche, porque siempre hay personas negativas que son proclives a crear problemas que afectan a los proyectos. Intento quedarme con lo bonito. Aquí sigo, no han podido conmigo, ni van a poder.

¿Es rentable Malinche?

No, Malinche no es un negocio, es negocio para el alma. Quizá lo sea a largo plazo, pero es una producción muy cara que necesita convenios y apoyos, además de la taquilla. Sin el respaldo de mi socia María Laura Medina de Salinas y de su marido, Ricardo Salinas Pliego, no hubiera sido posible.

¿Qué sigue para Malinche?

Va a crecer hacia muchos proyectos relacionados con la cultura, la gastronomía y la historia. Queremos que el Frontón sea un espacio cultural, Fortaleza México, un proyecto permanente donde vengas, veas películas y se te cuenten cosas.

¿Con qué se queda?

Conocer grandes artistas, pelearme con medio mundo y seguir haciendo lo que mejor sé: transmitir emociones. Pero, sobre todo, escuchar a un mexicano decir después de la función: “Siento orgullo de ser mexicano”. Eso quedará cuando me muera.

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