La irrupción de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, que se ha transformado en un detonante estratégico y catalizador del cambio educativo, además de la necesidad urgente de abordar un desarrollo sostenible y ético, motivaron a la Universidad de Las Américas (UDLA) a realizar transformación en los planes de estudio, alineado con una actualización del modelo educativo, y la generación de un nuevo Sello Formativo.
Jaime Vatter, vicerrector Académico de la casa de estudios superiores, explica que “incorporamos competencias vinculadas al uso de la inteligencia artificial en los planes de estudio, fomentando una aproximación ética, crítica y responsable, que permita a nuestra comunidad estudiantil desenvolverse en entornos cada vez más digitalizados y contribuir a la innovación, la productividad y el desarrollo del país”, agregando que esta actualización de su modelo educativo es la respuesta institucional sistemática para asegurar que la oferta formativa mantenga su vigencia, pertinencia y eficacia en las próximas décadas.
La actualización del modelo educativo se basa en el Sello Formativo UDLA. ¿Qué implica en la práctica?
Nuestro Sello Formativo no es solo una declaración de intenciones, sino un marco de acción operativo que se traduce en decisiones curriculares concretas y evaluables en la trayectoria del estudiante. Este sello se inspira en nuestros valores institucionales de ética profesional, responsabilidad ciudadana y compromiso comunitario, que orientan el proceso formativo y sustentan los tres conceptos esenciales del Sello Formativo, que serán distintivos en las y los egresados de la universidad, y que se desarrollan desde el ciclo inicial de las carreras: adaptabilidad y superación, compromiso profesional y social, e innovación que transforma.
Uno de los elementos centrales del proyecto es la flexibilidad curricular y la interdisciplinariedad. ¿Qué ventajas tendrá un alumno egresado bajo este modelo?
Un plan de estudio rígido y aislado ya no es viable en el mundo laboral real. El modelo educativo actualizado que instalamos contempla mallas curriculares más flexibles.
Esto se traduce en dos grandes ventajas para quienes egresan: la interdisciplinariedad temprana, ya que incorporamos asignaturas compartidas que permiten a estudiantes de distintas carreras reunirse en un mismo espacio de aprendizaje. Y la segunda es la personalización del avance académico mediante cuatro asignaturas electivas que les permitirán profundizar en áreas de su interés, optar a menciones especializadas o incluso, articular directamente con programas de posgrado desde el pregrado.
La empleabilidad aparece como uno de los grandes focos de los nuevos planes de estudio. ¿Cómo se traducirá esta prioridad en la formación de los estudiantes?
El foco en la empleabilidad en nuestros planes de estudio no es un resultado tardío, sino un proceso transversal que se construye desde el primer día mediante líneas formativas complementarias de gran impacto práctico.
Establecimos una robusta Línea de Formación Práctica y Aplicada que asegura la presencia progresiva de asignaturas y experiencias de carácter aplicado y/o práctico en cada uno de los ciclos formativos. Estas se materializan a través de asignaturas aplicadas, actividades de simulación o asignaturas de formación práctica, según la naturaleza de la carrera y las definiciones institucionales vigentes, favoreciendo la integración y transferencia de los aprendizajes a contextos auténticos o simulados.
Paralelamente, la Línea de Innovación, Investigación y Creación potencia el análisis crítico y la conexión directa con el mundo laboral mediante metodologías destinadas a la resolución de problemas aplicados a sus respectivas disciplinas. El fin es formar profesionales que sepan cómo aportar valor inmediato desde que ingresan a una organización.
¿Cómo imagina al profesional que egresará de Universidad de Las Américas bajo este nuevo modelo?
Imagino a un profesional íntegro, con amplias competencias tecnológicas y un sólido dominio de su disciplina, que destaque por su capacidad de adaptación, su agilidad intelectual y su espíritu reflexivo frente a un futuro incierto. Un profesional con pensamiento crítico y profundo sentido ético, capaz de desenvolverse responsablemente en los desafíos del quehacer cotidiano y de un entorno cada vez más dinámico y digital.





