
Pablo Lemus (1969) convirtió una crisis hídrica en tempestad política. Con decisiones indolentes y temerarias, el gobernador de Jalisco, que en siete semanas cumple dos años en el cargo, cavó un foso donde se anega la viabilidad de su Gobierno. En unos cuantos días pasó de aliado de la presidenta Sheinbaum a ser emplazado por esta a explicar la represión contra manifestantes. Su futuro está hoy en un pantano.







