Romper con el PRI y aliarse a Morena, una decisión estratégica tomada hace ocho años por los dirigentes del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se ha convertido en un negocio redondo. El reparto de las candidaturas a los gobiernos estatales que estarán en juego de 2027 es solo una muestra de ello. Las designaciones de Jasmine Bugarín en Nayarit, Manuel Cota en Baja California Sur y Eugenio Segura en Quintana Roo exhibieron que este aliado -incómodo por su turbio pasado- no solo es útil, sino imprescindible para Morena. Las tres designaciones implicaron desplazar a morenistas que estaban bien posicionados en sus Estados y, según fuentes de ambos partidos, son resultado de negociaciones que trascendieron lo local, necesarias para que la dirigencia de Morena pudiera acomodar a sus prospectos en otros Estados y resolver, con relativa paz interna, el elenco de 17 candidaturas estatales del próximo año. A estas designaciones se suma el acuerdo en San Luis Potosí, donde Morena allanará el camino a la esposa del gobernador del Verde, Ricardo Gallardo, postulando una candidatura testimonial.

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