Tras abandonar la competencia por la secretaría general de Naciones Unidas, la expresidenta Michelle Bachelet decidió suspender sus actividades y quedarse un tiempo en Chile.

Este sábado, tras recibir un nuevo mazazo del Consejo de Seguridad de la ONU, que le dio solo un voto de 15 posibles, la exmandataria informó su decisión, previo a compartirla con los gobiernos de Brasil, de Lula da Silva, y de México, de Claudia Sheinbaum.

Aún no se sabe por cuánto tiempo Bachelet se mantendrá dentro del país, pero la expresidenta ya dio luces respecto de su plan B tras la fallida apuesta por el principal cargo de la ONU: mantener su activa agenda internacional en defensa de las materias que ha intentado establecer como parte de sus banderas políticas.

En particular, se citan tres áreas: la defensa de los derechos humanos (en el pasado ya ejerció como alta comisionada de Naciones Unidas sobre esta materia); los derechos de las mujeres (bandera que la llevó a ONU Mujeres), y el multilateralismo (ítem internacional que ha concentrado gran parte de sus últimos discursos e intervenciones públicas).

Este “plan B”, en todo caso, Bachelet ya lo tenía previsto desde hace un buen tiempo, incluso antes de recibir el golpe de gracia este viernes, cuando en el marco de la tercera medición informal del Consejo de Seguridad volvió a quedar penúltima con solo un voto, cinco menos que en el primer “straw poll” y uno menos que en el segundo.

Ella quedó penúltima entre ocho y decidió bajarse de la carrera. Más allá del poco interés que despertó su candidatura en los países del Consejo de Seguridad, un hecho que la dejó en punto de quiebre fue que, en contraste con los apoyos, los votos en su contra aumentaron de cinco en la primera medición informal a un total de 11 el pasado viernes. Es decir, al menos uno de los cinco países que tienen poder de veto la rechazaba.

Entre los países con capacidad de veto están China, Reino Unido, Francia, Rusia y Estados Unidos. De los cinco, el gobierno de Donald Trump es el que más reparos públicos puso a su candidatura, lo que llevó al entorno de Bachelet a hacer propio el “rumor” de un posible veto de la Casa Blanca y a la expresidenta a advertir que ella ya sabía que “no seré secretaria general”.

Ahora Bachelet se concentrará en reactivar su agenda internacional, alejada de la idea de ser candidata. En ese contexto, y para respetar sus días en Chile, primero decidió suspender el viaje que tenía pensado esta semana a Nueva York, en el marco de la 81a Asamblea General de la ONU y bajo su rol de vicepresidenta del Club de Madrid.

Por ese mismo cargo, y por su trayectoria, Bachelet cuenta con invitaciones a actividades internacionales hasta los primeros meses de 2027.

Respecto de sus próximos pasos, la expresidenta planteó este sábado, en un comunicado, que “ahora continuaré, con el tesón de siempre, el desafío internacional. Seguiré activa en la tarea de construir un mundo de mayor paz, seguridad, desarrollo sustentable y respeto a los derechos humanos. Hoy más que nunca es necesario perseverar en los valores civilizatorios, en la promoción y defensa de la democracia, en las normas de la Carta de Naciones Unidas, y en el multilateralismo”.

Además, afirmó que seguirá defendiendo que es el momento para que una mujer llegue a la secretaría general de la ONU por primera vez en la historia. Las dos principales cartas en carrera para cumplir con esto son la costarricense Rebeca Grynspan y la candidata de Guyana, Carolyn Rodrigues.

Técnicamente, el único respaldo que consiguió Bachelet en el “straw poll” no es endosable a alguna de estas candidaturas y será resorte de México y Brasil ver a quién respaldarán ahora que se quedaron sin su candidata.

En su entorno señalan que, si bien los próximos pasos de Bachelet se mantendrán en el concierto internacional, no se descarta que, como lo ha hecho en múltiples ocasiones, se inmiscuya en la política interior chilena para defender sus banderas y a su sector político. En los últimos procesos electorales, la expresidenta respaldó el voto “En Contra” en el plebiscito constitucional de 2023, se la jugó por los candidatos a alcalde del sector en 2024 y respaldó a Jeannette Jara en su fallida cruzada por llegar a la Presidencia.

Gesto de Boric y críticas a Kast

La expresidenta recibió el espaldarazo en bloque de su sector. Uno de los que reaccionó fue el expresidente Gabriel Boric, quien impulsó su candidatura y la presentó hace un año en Nueva York.

“La dignidad y coherencia con que la Presidenta Bachelet encaró la candidatura a SG de Naciones Unidas será un ejemplo que permanecerá en la historia”, sostuvo Boric en redes sociales.

Asimismo, afirmó que existen “algunos poderosos” que “imponen su ley mediante la fuerza y la humillación” y sostuvo que “lo que representa Michelle Bachelet es incómodo para quienes quieren que esto siga así”.

También defendió su apuesta por promover la postulación de Bachelet, al decir que “habiendo conversado mucho con la Presidenta me atrevo a responder con profunda convicción que sí, sí valía la pena”.

Desde el gobierno mexicano también se entregó un mensaje a Bachelet. Previo a que se oficializara su competencia, entre los medios especializados en la ONU se proyectó como una de las principales contendoras de ella a Alicia Bárcena, ministra que ve temas medioambientales en el gobierno de Sheinbaum.

Por lo mismo, el respaldo de México a Bachelet fue una de las jugadas que sorprendió al inicio de la cruzada electoral. “El gobierno de México reconoce a la expresidenta Bachelet por su desempeño durante la labor de promoción de su candidatura. Es una mujer íntegra, humanista y justa, cuyos principios coinciden con los de la Carta de Naciones Unidas”, redactó en un mensaje la Cancillería mexicana.

En defensa de Bachelet también salió el excanciller Alberto van Klaveren, el primero de su sector que, en Chile, abrió la puerta a deponer la candidatura en caso de conseguir malos resultados en el Consejo de Seguridad.

“Todo mi respeto y admiración por la forma en que la expresidenta Bachelet enfrentó su candidatura a la Secretaría General de la ONU. Su liderazgo internacional cobra especial valor en un contexto global adverso”, escribió en sus redes sociales.

En la oposición, el PS, partido de Bachelet, emitió una declaración en defensa de Bachelet y puso su foco en el gobierno de Kast y su pulsión por retirar el patrocinio de Chile a su candidatura, lo que calificaron como un acto que “debilitó su postulación”.

“Su candidatura, sin embargo, debió avanzar desde un comienzo contra la corriente. El retiro del respaldo del gobierno de Chile a una compatriota de su trayectoria fue una decisión inexplicable”, se lee en el comunicado.

Pese a esto, en la tienda de París 873 mantienen su postura de buscar el diálogo con el gobierno de Kast. Al menos así lo planteó el jefe del comité de senadores, Juan Luis Castro: “Nuestra conducta seguirá siendo de oposición sin negarse al diálogo, pero con la convicción de que los derechos esenciales de la gente en empleo, seguridad y salud no se pueden transar”.

Desde el Frente Amplio también apuntaron sus dardos al gobierno de Kast. Su timonel, la diputada Gael Yeomans, planteó que “la peor Cancillería de los últimos 30 años. Una Cancillería que no representa a todos los chilenos. No hacen política de Estado. Con estos actos solo demuestran su pequeñez”.