Atrás de César Costa, Enrique Guzmán y Alberto Vázquez -figuras descafeinadas del rock and roll- existieron bandas como Los Sinners, El Klan y Los Monjes, que musicalizaron películas en donde la industria cinematográfica intentó controlar una expresión juvenil con mensajes moralizantes, explicó Ernesto Rivera Planter, conocido como Ernest Hemingroove, coautor de ¿Picnic A Go Go o Carne Radioactiva?
En entrevista para Mochilazo en el Tiempo, Ernest Hemingroove declaró que el proyecto surgió cuando escuchó a El Klan en la película Blue Demon contra las Diabólicas, proyectada en los Estudios Churubusco en agosto de 2022 por el centenario del natalicio del luchador, y pensó que las nuevas generaciones deben tener como referencia a las bandas que no alcanzaron la popularidad de las versiones fresas de los rebeldes sin causa mexicanos.
Otra experiencia que impulsó la investigación ocurrió en la Cineteca Nacional, cuando acudió a la presentación de un documental por los 50 años del Festival de Avándaro y presenció un “palomazo” de Javier Bátiz y Javier de la Cueva, exintegrante de Los Hooligans.
El estudio se concentró en el periodo de 1956 a 1969, años en los que, de acuerdo con Adriana Patricia García Torres, Humberto Rodríguez Rauda y Ernest Hemingroove, autores de la investigación, la juventud surgió en México como una categoría social con identidad propia, que se reflejó en una forma de vestir, hablar, divertirse y relacionarse, que el cine trató de asimilar.
En ese proceso apareció una tensión entre la juventud -que buscaba nuevas formas de expresión- y una industria dominada por adultos -porque en las películas se satanizó a los adolescentes, que presentaba como malvivientes.
Además, la rebeldía se representó como en un producto controlado y comercial en figuras como César Costa y Enrique Guzmán.
¿Por qué titularon a su libro “carne radioactiva”?
Ernest Hemingroove explicó que la expresión carne radioactiva representa una metáfora de la modernidad, concepto que contrasta con el picnic a go-go, asociado con las grandes orquestas de adultos, que fue una versión inocente, ordenada y fresona de los nuevos ritmos, cuyo representante fue el músico Pablo Beltrán Ruiz.
“La ‘carne radioactiva’ remite al baile final de Simón del desierto, de Luis Buñuel, donde una historia de carácter ascético da un giro abrupto hacia un club nocturno moderno, aquella secuencia representa a una juventud urbana y efervescente que ya no podía ser contenida por las representaciones tradicionales”, explicó Ernest Hemingroove.
Ernest Hemingroove recordó que, de acuerdo con la anécdota relatada por el guitarrista de Los Sinners, Federico Arana, la banda fue invitada a tocar en una fiesta sin conocer de inicio el verdadero propósito de la reunión, presentación que fue filmada y terminó convertida en una de las escenas más recordadas de la cinta.
Sin embargo, en la investigación se explica que la discoteca donde se filmó la secuencia de Simón del desierto se construyó en los Estudios Churubusco. Además, Luis Buñuel invitó a varios de sus amigos para participar como extras y bailarines porque la escena le parecía divertida.
En contraste, el coautor de la investigación explicó que agrupaciones como Los Locos del Ritmo se utilizaron en las primeras películas de rock and roll en México como parte del ambiente.
“Pepe Negrete y Tuti Martínez, integrantes de Los Locos del Ritmo y Los Teen Tops, nos explicaron que los cineastas adultos difícilmente podían reproducir el espíritu rebelde de los jóvenes y que los verdaderos músicos quedaron relegados”, comentó Ernest Hemingroove.
Además de la evocación a las buenas costumbres, la investigación menciona que, en películas como Locos peligrosos, Paso a la juventud y A ritmo de twist, Tin Tan, Luis Aguilar y Manuel Valdés, ridiculizaron a una nueva generación.
Precursores del space-age pop y el garage
Ante la figura domesticada del rebelde sin causa que interpretó César Costa, en la película La edad de la violencia (y quien nunca contestó la petición de una entrevista que le hicieron los autores de ¿Picnic a Go-Go o Carne Radioactiva?), el pionero de los géneros del lounge y del space-age pop, Juan García Esquivel, también incursionó en el cine para representar a un joven pese a que tenía 39 años.
En la investigación, los autores señalan que en la película En la locura del rock and roll, el músico comparte la dirección de una orquesta con su pareja, aunque la trama plantea una situación con un sesgo machista cuando en una batalla de bandas su novia renuncia para dejarle el control a su pareja.
Sin embargo, más allá de su participación actoral, la película permitió mostrar el talento musical de Juan García Esquivel, quien protagoniza un destacado solo de piano en una interpretación de Vereda tropical.
Uno de los proyectos que no encajó en los intereses comerciales fue la banda Los Monjes que, encabezada por Hesiquio Ramos, aparecía en los escenarios con hábitos religiosos para interpretar temas que, en la actualidad, son considerados precursores del género garage.
En la película La muerte es puntual, de 1965, marcó el debut de la agrupación en la pantalla grande, en la cinta, el grupo aparece interpretando el tema Pobre niña durante una fiesta.
Para Ernest Hemingroove, Los Monjes son una de las agrupaciones fundamentales para entender el desarrollo del rock mexicano. Sin embargo, la industria prefirió promover solistas considerados más rentables y fáciles de adaptar a las llamadas buenas costumbres, mientras las bandas quedaban como decoración de fondo.
Niñas bien en el rock and roll
¿Picnic A Go Go o Carne Radioactiva? también hace un análisis del rol femenino en las películas juveniles mediante las actrices Angélica María y Julissa. Ahí donde la primera pasó de papeles de “niña bien” hacia una mayor cercanía con la escena del rock and roll, la segunda encarnó en Los Caifanes a una mujer capaz de tomar decisiones y enfrentarse a ambientes dominados por hombres.
Ernest Hemingroove explica que al entrevistar a Angélica María reconoció que no era rockera y que los directores la colocaban en papeles dulzones, pero indicó que su acercamiento a este género ocurrió durante su noviazgo con el escritor José Agustín, quien la puso en contacto con músicos como Javier Bátiz y la banda Los Dug Dug's.
“José Agustín también funcionó como puente entre el cine y la escena musical. El escritor ingresó a la industria como guionista con apoyo de Angélica Ortiz y participó en trabajos como Cinco de chocolate y uno de fresa. Su cercanía con músicos de la época ayudó a modificar la imagen del rock dentro de ciertas producciones”, dijo Ernest Hemingroove.
Para los autores del libro, a finales de los años 60 aparecieron películas con temáticas más complejas, algunas de ellas fueron Los caifanes, Cinco de chocolate y uno de fresa, Patsy mi amor y Las bestias jóvenes, que incorporaron conflictos sociales, nuevas formas de relacionarse y una juventud menos sometida a las buenas costumbres.
En Los caifanes, explicaron que Julissa interpretó a Paloma, una joven de clase media alta que rompe las reglas y decide por sí misma sin recibir un castigo cuando entra en contacto con un grupo de jóvenes de barrio, de acuerdo con la investigación.
“De estar rodeada de los caifanes, que vienen de un barrio y que hablan de cierta forma, al final nunca se arruga. Ella está ahí, firme, mientras que el personaje de Enrique Álvarez Félix es quien termina mostrándose inseguro”, mencionó Ernest Hemingroove.
El libro cuenta con un código QR para escuchar una selección musical y se puede descargar en la sección de publicaciones de Procine de la Ciudad de México.





