Entrar a la minería en Chile es, para miles de trabajadores, el hito definitivo, sueldos altos, estabilidad y beneficios envidiables. Sin embargo, en los centros médicos de selección está ocurriendo un fenómeno inédito, postulantes que avanzan impecable en cada etapa, simplemente se esfuman o “salen arrancando” al llegar al examen de drogas.
¿Qué hay detrás de esta huida masiva? No siempre se trata de consumo activo en el trabajo. Según explica el médico especialista en salud ocupacional y director médico de CMT, Fernando Peñafiel, el verdadero problema radica en el desconocimiento sobre cómo funcionan estos exámenes.
A diferencia del alcotest, que mide la ebriedad al instante, sustancias como la marihuana dejan rastros en las células grasas que pueden marcar positivo semanas o meses después de haber consumido, incluso tras hacer ejercicio un lunes por la mañana sin estar bajo ningún efecto psicoactivo.
Ante el temor de ser fichados o perder la oportunidad, muchos prefieren abandonar el proceso antes de poner un pie en el laboratorio. Sin embargo, los expertos advierten que la industria no busca “castigar”, sino prevenir tragedias operacionales cuando se operan máquinas de toneladas gigantescas.
¿La clave? Romper el mito, ya que el tamizaje no es un detector de adicciones ni una herramienta de despido automático, sino una barrera de seguridad en cargos donde un mínimo segundo de distracción puede costar vidas.





