El partido oficialista Rusia Unida, liderado por el presidente Vladímir Putin, ratificó su hegemonía en el Parlamento ruso al ganar por mayoría las elecciones legislativas celebradas durante este fin de semana.

Con el escrutinio inicial, la formación oficialista roza la mayoría constitucional al liderar en gran parte de las circunscripciones, consolidando un control que mantiene en la Duma Estatal desde 2003 y que refuerza el respaldo a la campaña militar en territorio ucraniano.

La jornada electoral registró una participación superior al 56%, alcanzando incluso el 80% en las regiones ucranianas anexionadas de Donetsk y Lugansk.

Tras la victoria, el líder de la colectividad y exmandatario, Dmitri Medvédev, afirmó que “los ciudadanos de nuestro país mantienen la confianza en la principal fuerza política”, en unos comicios donde la oposición denunció serias restricciones y la exclusión de alternativas pacifistas.

Irregularidades, voto electrónico y tensión en la capital

El proceso no estuvo exento de controversia. Agrupaciones opositoras como Yábloko y el Partido Comunista de la Federación de Rusia criticaron la implementación del voto telemático obligatorio y denunciaron bloqueos a sus observadores.

Ante las acusaciones internacionales, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, destacó la estabilidad del proceso y celebró que el país lograra repeler los intentos occidentales de interferir en las elecciones y “presentarlas como no democráticas”.

El cierre de las urnas coincidió con una escalada del conflicto en la capital rusa, que sufrió el mayor ataque registrado con drones y misiles desde el inicio de la guerra.

Pese a las afectaciones en vuelos y los daños reportados en la región capitalina, el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, aseguró que Kiev “hizo todo lo posible para abortar las elecciones”, pero que el resultado en las urnas terminó siendo “totalmente el contrario”.