La infraestructura eléctrica, la instalación de redes de carga rápida, las barreras arancelarias y la dependencia tecnológica son algunos de los principales desafíos que México deberá enfrentar para avanzar hacia una mayor adopción de vehículos eléctricos, coincidieron especialistas durante el segundo panel de “Energía en movimiento”, organizado por EL UNIVERSAL.
El encuentro se llevó a cabo este 5 de octubre en el Foro Allende 5, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y estuvo dividido en dos paneles enfocados en analizar los retos y oportunidades del sector energético y de movilidad.
El segundo panel, “La nueva movilidad: Energía y tecnología”, fue moderado por la periodista Ivette Saldaña y contó con la participación de Jazmín Hernández, CEO de Alles Corporativo; José Antonio Sánchez González, CEO de E-MotoBike, y Eduardo Aranda, director general de Xpeng en México.
Durante la conversación, los especialistas abordaron la necesidad de desarrollar redes inteligentes y microrredes capaces de administrar una mayor demanda eléctrica, particularmente ante el crecimiento de los vehículos eléctricos y la necesidad de contar con sistemas de carga rápida.
También analizaron las barreras arancelarias, la dependencia de tecnologías importadas, las alternativas para evitar una saturación del sistema eléctrico y el papel que tendrán la inteligencia artificial, la conducción autónoma y el desarrollo de baterías hacia 2030.
Infraestructura, el principal desafío
Jazmín Hernández señaló que, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, durante el año pasado uno de cada cuatro automóviles vendidos en el mundo fue eléctrico. Sin embargo, consideró que México todavía no cuenta con la infraestructura necesaria para acompañar este crecimiento.
Frente a este escenario, explicó que existen alternativas como las microrredes, paneles solares y sistemas de almacenamiento con baterías, que pueden permitir no sólo reducir costos en horarios de mayor demanda, sino también garantizar la continuidad del suministro y administrar de manera más eficiente la energía.
Hernández advirtió que las empresas que planeen migrar hacia flotillas eléctricas de primera milla o desarrollar electrolineras deben comenzar desde ahora a diseñar su arquitectura energética, tomando en cuenta aspectos financieros, operativos, de mantenimiento y de integración de sistemas para mantener su competitividad.
Además, consideró que México se encuentra rezagado frente a otros países en materia de infraestructura y aseguró que el avance del nearshoring está presionando los tiempos para que el país fortalezca su capacidad energética.
Explicó que la infraestructura eléctrica mexicana fue diseñada principalmente para un consumo lineal y no para enfrentar los picos de demanda que generan sistemas como la carga rápida de vehículos, que busca completar el proceso en alrededor de 30 minutos. Por ello, planteó la necesidad de complementar la infraestructura pública con inversión privada.
De cara a 2030, Hernández consideró que el desarrollo energético será determinante para hacer viable la transición.
“Todo ocupa energía. Sin energía no se produce”, expresó, al señalar que la electromovilidad representa al mismo tiempo un reto y una transformación que deberá acompañarse con nueva infraestructura durante los próximos años.
Un solo ecosistema: gobierno, inversión y sociedad
José Antonio Sánchez González coincidió en que la capacidad de la red eléctrica representa uno de los grandes desafíos para México.
Como ejemplo, planteó que si la mitad de los aproximadamente 40 millones de vehículos de gasolina que circulan en el país fueran eléctricos y se conectaran simultáneamente durante la noche, junto con el consumo habitual de los aparatos eléctricos en los hogares, el sistema podría colapsar.
Ante este escenario, destacó que la transición no puede depender de un solo actor.
“Necesitamos un ecosistema donde todos participemos, el gobierno, los inversionistas, la sociedad, porque también necesitamos técnicos que puedan reparar ahora esas nuevas tecnologías”, señaló.
Sánchez González también puso sobre la mesa la dependencia tecnológica del exterior y su impacto sobre los precios.
Consideró que contar con tecnología desarrollada completamente en México permitiría tener un mayor control sobre los costos, mientras que actualmente la industria se encuentra expuesta a una guerra comercial cuyo desenlace es incierto.
Carga rápida, autonomía y nuevos aranceles
Eduardo Aranda explicó que la movilidad eléctrica ya tiene una presencia creciente dentro del mercado nacional. Indicó que 21% de los automóviles vendidos en México entre enero y julio de 2026, aproximadamente 160 mil unidades, fueron eléctricos.
Sin embargo, señaló que uno de los principales obstáculos para una mayor adopción continúa siendo la llamada “ansiedad de manejo”, relacionada con la autonomía disponible y la posibilidad de encontrar un punto de carga durante trayectos largos.
Para reducir esa preocupación entre los usuarios, consideró indispensable instalar cargadores rápidos en tramos carreteros, de manera que una persona pueda detenerse durante un máximo aproximado de 30 minutos y después continuar su recorrido.
Aranda también se refirió a los cambios comerciales que enfrenta la industria automotriz. Explicó que uno de los objetivos actuales del sector es lograr vehículos cada vez más competitivos y reducir costos, aunque este proceso enfrenta obstáculos como el aumento de los aranceles para vehículos provenientes de China y de otros países sin tratado comercial, que pasaron de 20% a 50% a partir de enero.
Vehículos de rango extendido: una buena alternativa
Entre las soluciones planteadas para evitar una presión excesiva sobre la red eléctrica, Aranda destacó los vehículos de rango extendido.
Estos automóviles cuentan con un motor de combustión interna cuya función es alimentar la batería, mientras que la propulsión de las llantas se mantiene completamente eléctrica.
Este esquema, explicó, permite alcanzar autonomías de entre mil y mil 200 kilómetros por tanque de gasolina y podría servir como una alternativa mientras se fortalece la infraestructura de carga eléctrica en el país.
En materia de baterías, aseguró que las utilizadas por los vehículos eléctricos inteligentes de Xpeng cuentan con una garantía para conservar 95% de su capacidad después de 10 años de carga diaria. Añadió que también son sometidas a pruebas balísticas con el objetivo de garantizar la seguridad de los pasajeros en caso de accidentes.
Inteligencia artificial y movilidad rumbo a 2030
La tecnología también ocupó una parte central del debate, pues Aranda señaló que en China ya existe la tecnología BLA 2.0 de conducción autónoma total, capaz de permitir que un automóvil transite por calles estrechas con peatones, identifique objetos, realice rebases e incluso ceda el paso a ambulancias sin depender de guías colocadas sobre el piso.
Aunque su llegada a México todavía podría tomar algunos años, explicó que se busca que eventualmente esta tecnología se incorpore al mercado nacional.
Hacia 2030, prevé además una integración considerablemente mayor de la inteligencia artificial en el sector. Entre los escenarios que visualiza se encuentra la incorporación cotidiana de robots humanoides para interactuar con clientes y apoyar diferentes gestiones dentro del entorno comercial.
El panel concluyó con un llamado a acelerar el desarrollo de infraestructura, generar nuevas capacidades técnicas y construir un ecosistema en el que gobierno, empresas, inversionistas y sociedad participen en la transformación de la movilidad.
Para cerrar “Energía en movimiento”, Enrique Bustamante agradeció, a nombre de EL UNIVERSAL, la realización de este nuevo espacio de conversación, así como la participación de la moderadora Ivette Saldaña, periodista de esta casa editorial y de los ponentes, a quienes se les entregaron reconocimientos por su participación en el foro sobre energía, tecnología y el futuro de la movilidad.
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