Este domingo 4 de octubre se lleva a cabo la primera vuelta de la elección presidencial en Brasil que evoca el proceso que hace cuatro años vivió el país entre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro.
Es una elección entre dos modelos, izquierda y ultraderecha, cada vez más irreconciliables, que puede consolidar el progresismo representado por Lula da Silva, quien aspira a su cuarto mandato, o que cimentaría el bolsonarismo, en la figura de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair, preso por promover en 2023 un golpe contra los tres poderes. El triunfo de cualquiera traerá reacomodos en la geopolítica.
De los 214 millones de habitantes del país, este domingo podrán votar más de 158 millones para elegir presidente —entre 13 candidatos—, 513 diputados y 2/3 de los senadores, gobernadores, vicegobernadores y asambleas legislativas de las 27 entidades federativas.
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