Enfrentamientos en la marcha por el agua fuera de Casa Jalisco, el 11 de octubre.

Fue por pedir agua limpia. Porque el agua llegaba tan sucia que ya no se podía usar ni siquiera para fregar el suelo o para lavar la ropa. Fue porque los filtros terminaron negros de suciedad, porque los tinacos se echaron a perder por todos los días que resguardaron agua que llegó a ser de color negro y textura babosa. Fue porque las personas comenzaron a enfermar, silenciosamente y sin saber qué hacer. Los que tenían recursos suficientes fueron al médico o se compraron los remedios en la farmacia. Los que pudieron compraron garrafones de agua potable, con los que se siguen bañando y lavando los dientes. El pasado 11 de octubre, una marcha multitudinaria con familias con niños y niñas, adultos mayores y jóvenes tomó las calles de Guadalajara. El hartazgo y la desesperación de meses de denuncias sin respuestas colmaron el ambiente, que poco a poco se transformó en un escenario violento en el que fueron detenidos en condiciones arbitrarias estudiantes universitarios, académicos, padres de familia o activistas.

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