¿Qué hay que soltar para poder transformarse sin perder aquello que nos hace únicos? Para Raquel Orozco, la respuesta también puede encontrarse en una prenda: en una hoja que se desprende, en un pétalo que cambia de forma o en un fragmento de tela que deja de ser un residuo para convertirse en una pieza escultórica.

Esa idea atraviesa Folia: The Art of Unleaving, la colección Spring 2027 con la que la diseñadora presentó una nueva etapa de su firma en Volvo Fashion Week México. La propuesta explora el cambio a través de los volúmenes, las texturas y las formas orgánicas que distinguen su trabajo, pero también marca un momento importante en su trayectoria: el debut formal de su primera línea masculina integral.

En entrevista con De Última, Raquel Orozco habla sobre las decisiones que dieron forma a esta colección, la respuesta de los hombres que comenzaron a comprar sus diseños y el proceso de transformar residuos textiles en piezas tridimensionales. Una conversación sobre moda, identidad y la posibilidad de abrir nuevos caminos sin dejar atrás aquello que nos hace reconocibles.

Foto: Cortesía Raquel Orozco

Raquel Orozco: transformar sin perder la esencia

Para Raquel Orozco, transformarse no significa convertirse en alguien completamente distinto ni abandonar todo lo que se ha construido. Se trata de reconocer qué necesita cambiar y encontrar una manera de convertir esas experiencias en algo nuevo. Esa reflexión personal es también el punto de partida de Folia, una colección inspirada en el ciclo natural de las hojas.

“Creo que todo el tiempo estamos transformándonos”, explica. Las experiencias positivas y negativas nos llevan a cambiar, pero la manera en que las asumimos también influye en lo que hacemos con ellas. Para la diseñadora, aprender a desprenderse de aquello que ya no aporta permite abrir espacio a nuevas posibilidades.

Esta idea se traduce en una narrativa visual que acompaña la colección: las hojas se desprenden, atraviesan distintas etapas y renacen. En las prendas, ese proceso aparece mediante formas orgánicas y elementos tridimensionales que dialogan con las flores características de la firma.

Foto: Cortesía VFWMX

El cambio también se expresa a través del color. La propuesta transita de tonos tierra a matices suaves y, después, a colores más intensos. Dentro de esa evolución, el verde ocupa un lugar especial para Orozco.

“Para mí, el verde representa alegría, transformación, frescura”, comparte. El lima también forma parte de sus favoritos y acompaña esa transición hacia una etapa de mayor intensidad cromática.

Más que abandonar sus códigos anteriores, la diseñadora busca ampliar las posibilidades de su lenguaje creativo. Y esa intención no se limita a las formas o los colores: también se refleja en la decisión de llevar su propuesta a un nuevo universo de diseño.

La colección masculina de Raquel Orozco: diseñar sin etiquetas

La primera línea masculina integral de Raquel Orozco no nació de una decisión repentina. Antes de desarrollarla formalmente, la diseñadora comenzó a notar que hombres interesados en su trabajo compraban prendas de sus colecciones femeninas, encargaban piezas a la medida e incluso se acercaban a la firma para solicitar diseños que no estaban pensados específicamente para ellos.

Esa respuesta la llevó a plantearse una pregunta: ¿por qué no desarrollar prendas que conservaran la identidad de la marca y, al mismo tiempo, respondieran mejor a las necesidades del cuerpo masculino?

“¿Por qué ponerle género a algo?”, plantea. Para Orozco, la intención no consiste en establecer límites sobre quién puede usar determinada prenda, sino en comprender que los cuerpos tienen proporciones diferentes y que el diseño debe considerar esas particularidades.

Foto: Cortesía VFWMX

La nueva línea parte de ese aprendizaje. Aunque la firma ya recibía pedidos masculinos, desarrollar una propuesta integral implicaba trabajar en los patrones, los ajustes y las siluetas para que las prendas tuvieran un calce adecuado. El objetivo era que los hombres pudieran llevar sus diseños con la misma comodidad con la que sus clientas vestían las piezas creadas para ellas.

La respuesta de sus clientes también cuestionó algunas de sus propias ideas sobre la ropa masculina. Orozco cuenta que llegó a pensar que ciertas siluetas llamativas serían difíciles de llevar para los hombres. Sin embargo, algunos clientes le pidieron abrigos con flores y plumas, piezas que después se integraron a looks de alfombra roja.

“Cuando las personas lo transforman, lo hacen suyo y arman su propio estilo, se ve increíble”, señala. Esa libertad es fundamental para la diseñadora. No busca que sus prendas se utilicen de una única manera ni que las personas reproduzcan exactamente lo que ella presenta en una pasarela. Le interesa que cada quien encuentre una forma de apropiarse de las piezas y adaptarlas a su personalidad.

“Las piezas son para hacerte feliz”, afirma. Esa idea también explica por qué la línea masculina no representa una ruptura con su propuesta anterior, sino una expansión de su universo creativo.

Las flores no desaparecen: evolucionan hacia nuevas formas

Las flores tridimensionales se han convertido en uno de los elementos más reconocibles de Raquel Orozco. Por eso, la incorporación de las hojas en Folia podría interpretarse como una despedida de uno de sus principales códigos estéticos. Sin embargo, la diseñadora aclara que no pretende abandonar las flores.

“Siguen estando, pero de una manera distinta”, explica. La colección incorpora nuevas formas orgánicas que conviven con los elementos que ya identifican a la firma. Las hojas permiten explorar otra dimensión visual y funcionan como un punto de encuentro entre las propuestas femenina y masculina.

Foto: Cortesía VFWMX

Para Orozco, evolucionar no significa borrar lo anterior. Su interés está en encontrar nuevas maneras de trabajar con los volúmenes, las texturas y los materiales sin perder el componente que distingue a sus prendas: ese efecto tridimensional que invita a mirar de cerca y descubrir algo inesperado.

“Para mí, trabajar 3D es súper importante”, comparte. La diseñadora busca que sus creaciones provoquen una reacción, ya sea por su textura, por su volumen o por el trabajo manual que hay detrás de ellas.

En Folia, esa exploración se extiende a las hojas que acompañan la colección y que permiten introducir un elemento nuevo sin renunciar al lenguaje escultórico de la marca.

La historia detrás del trabajo con residuos textiles

La relación de Raquel Orozco con los residuos textiles comenzó en 2017, cuando empezó a desarrollar flores a partir de fragmentos de tela que quedaban después de producir sus colecciones.

Al principio, la diseñadora elaboraba los pétalos por su cuenta, pero pronto entendió que necesitaba enseñar la técnica a otras personas para poder llevarla más lejos. Así comenzó a formarse un equipo dedicado a crear estos elementos, un proceso que con el tiempo se integró al trabajo habitual de su taller.

La técnica no consiste en bordar una flor sobre la tela, sino en trabajar el material para construir formas tridimensionales. En Folia, ese conocimiento se aplica también a las hojas, que recuperan materiales de colecciones anteriores y los convierten en nuevos elementos decorativos.

Orozco reconoce que diseñar con residuos implica un reto distinto al de trabajar con tela nueva: el material disponible condiciona las posibilidades y obliga a encontrar soluciones creativas para darle una segunda vida.

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“Lo más fácil es tomar un metro de tela y diseñar a libre”, explica. El desafío aparece cuando hay que imaginar qué puede construirse con los fragmentos que ya existen y convertirlos en algo que tenga valor estético.

La diseñadora también destaca la dimensión colectiva de este proceso. La elaboración de las flores requiere tiempo, práctica y muchas manos; por eso, la técnica se ha convertido en parte de la identidad de su taller. Lo que comenzó como una manera de aprovechar materiales terminó por convertirse en uno de los sellos más reconocibles de la firma.

En esta nueva colección, el trabajo artesanal no solo permite construir texturas y volúmenes. También conecta el concepto de transformación con la manera en que las prendas cobran vida: aquello que parecía haber terminado su ciclo puede encontrar otra forma de existir.

La moda mexicana y el valor de mostrar una identidad propia

La evolución de la firma también lleva a Orozco a reflexionar sobre el momento que atraviesa la moda mexicana. Para ella, existe una gran cantidad de talento nacional que está encontrando nuevas maneras de desarrollarse y llegar a otros mercados.

La diseñadora considera que no es necesario esperar a tener una colección perfecta para mostrar una propuesta creativa. Parte del proceso consiste en atreverse a compartir lo que se hace, permitir que otras personas lo descubran y aprender de la respuesta que genera.

Foto: Cortesía Raquel Orozco

En su propia trayectoria, la llegada de clientes internacionales le ha permitido observar cómo sus prendas encuentran un público más allá de México. Esa experiencia también ha cambiado su idea del éxito: más que perseguir una presencia específica en grandes tiendas, le interesa que las personas conecten con sus diseños y encuentren en ellos una forma de expresión.

Su mensaje para quienes desarrollan una propuesta propia es seguir creyendo en lo que hacen y permitir que su trabajo encuentre su lugar.

Con Folia: The Art of Unleaving, Raquel Orozco lleva esa reflexión a la moda. La colección amplía su lenguaje tridimensional, abre un nuevo capítulo con su línea masculina y demuestra que evolucionar no necesariamente significa dejar atrás lo que nos define. A veces, basta con encontrar una nueva forma de hacerlo florecer.

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