Fue en octubre de 2006, hace casi 20 años, cuando Jaime Francisco Lobos Farías, de entonces 37 años, protagonizó uno de los crímenes más impactantes que se recuerden en la comuna de Calera de Tango, en la Región Metropolitana.

Se trata del autor de un planificado parricidio: mató a su hija de 10 años con el único objetivo de causarle extremo dolor a su esposa.

Pequeña de 10 años fue víctima del

Advertencia: fuertes detalles

Abrumado porque días antes su esposa Julia lo había abandonado, Lobos pasó a buscar a la pequeña Valeska al Liceo Gabriela Mistral y la llevó hasta su casa en villa Las Parcelas.

Mientras la niña jugaba con una muñeca en el segundo piso del inmueble, el sujeto intentó estrangularla con el cable de una radio. Como este se cortó, Lobos tomó un cuchillo de 24 centímetros y le infligió siete heridas superficiales en el cuerpo y después le clavó una puñalada en el cuello.

Y aunque el hombre intentó huir, la policía lo capturó a las pocas horas en la comuna de Estación Central.

Una vez conocido el caso que conmocionó al país, el Ministerio Público pidió cadena perpetua calificada para Lobos, es decir, 40 años de cárcel efectiva.

Sobre todo luego de confirmarse la imputabilidad del sujeto: un informe psiquiátrico concluyó que “basado en lo disparatadas de sus respuestas y la falta de consistencia en los defectos de memoria declarados por el imputado, parece que el señor Lobos está tratando de simular una demencia”.

A su vez, un informe criminológico y de relación criminodinámica del Departamento de Ciencias Forenses de la Universidad Pedro de Valdivia estableció que el victimario abandonó a la niña cuando aún estaba viva.

Y por si fuera poco, en un informe psicológico, se reseñó que el asesino ejercía una especie de dictadura familiar, con relaciones de dominio y sumisión.

“En la acción, el sujeto, a partir de sus propias narrativas, inflinge a la madre un daño peor que la propia muerte: La muerte de su hija”, detalló en el texto.

En definitiva, se determinó Lobos presentaba un trastorno antisocial de personalidad.

Jaime Lobos entregó su testimonio durante el juicio, aunque el tribunal prohibió mostrar su rostro

Testimonio de la esposa

Durante el proceso judicial, la esposa del criminal prestó declaración y confirmó amenazas previas.

“Un día estábamos viendo el programa de televisión donde salía el asesino del sacerdote (Faustino Gazziero) y me dijo que si me mataba iba a ser inteligente y diría lo mismo que ese asesino, que se haría pasar por loco. Le encantaba ver los programas de ‘Mea Culpa’ y me decía ‘así te voy a matar’”, testificó.

En una llamada efectuada el día de los hechos, el imputado le aseguró a su esposa que “hoy va a ser el día que te vai a recagar de dolor”.

Condena para el “Chacal”

En mayo de 2008, el ya conocido “Chacal de Calera de Tango” recibió una larga condena.

El Tribunal de Juicio Oral de San Bernardo determinó que el parricida debía pasar 40 años tras las rejas, sin ningún tipo de beneficio.

En otras palabras, recién en 2046, cuando tenga 78 años, podrá postular por primera vez a la libertad.

“No había otra pena para él, porque todo lo que hizo fue premeditado. Estamos súper felices por la condena que le dieron”, dijo en el tribunal la tía y madrina de la víctima, Gloria Pavez.

La madre de la víctima, Julia Pavez, prefirió esperar la sentencia en su casa. “Estaba muy nerviosa y por eso no quiso venir, pero la acabo de llamar por teléfono para contarle y se puso a llorar de emoción. Está contenta y agradecida”, señaló su hermana.

Durante el juicio de cuatro días quedó al descubierto que Jaime Lobos era cruel y abusador con su familia. A su esposa le pegó desde el primer día de casados y llegó a castigarla con palos y piedras que le tiraba con una honda.

En una fiesta también la apuñaló entre los pechos y al hijo de ella lo trataba de “tontorrón”, “chiquillo guacho” y “mamón”.

Revisa el testimonio del asesino