SEÑOR DIRECTOR:
Hace cincuenta años la marcha “Los Viejos Estandartes”, cuya letra pertenece al escritor Jorge Inostroza Cuevas y la música al compositor Guillermo Bascuñán Dockendorf, fue establecida como Himno Oficial del Ejército de Chile, conforme a lo que se especificaba en el Boletín Oficial institucional del 14 de junio de 1976.
Su letra nos habla del regreso de los soldados a la Patria, a sus familias y a sus hogares, luego de largos años de campaña, mientras que otra parte de los combatientes, continuaban en tierras lejanas, a la espera del término del conflicto, lo que motivó que fueran conocidos como “los batallones olvidados”.
En ambos casos, volvían victoriosos precedidos por sus estandartes de combate, las denominadas coronelas, mostrando en sus pliegues más de un impacto de bala recibido en batalla.
Regresaban los que habían sobrevivido a la guerra, los mismos que siendo civiles, se habían acuartelado voluntariamente al inicio del conflicto armado y ahora que ya habían cumplido con su deber patriótico, volvían para pasar nuevamente a la vida civil.
Esa relación civil militar, ya era en aquella época una constante desde la Guerra de Independencia en adelante, de hecho hasta nuestros días, al existir la figura del Servicio Militar y la Reserva. Quizás para aquellos que no entienden la profunda relación entre civiles y militares, por cierto, todos hijos de esta tierra, podrán deducir la causa, al asumir que fue la sociedad toda, representada por sus habitantes, los que dieron vida a los ejércitos de la Patria, cuando el clarín de batalla llamó a defenderla.
No por nada la Gran Parada Militar, que se realiza el día de “Todas las Glorias del Ejército”, es presenciada por tantas personas.
Antonio Yakcich Furche
Director del Museo Histórico y Militar de Chile





