El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha confirmado este miércoles que ha completado el proceso de retirada de su presencia militar en Irak, poniendo fin así a la coalición internacional que combatió 12 años a Estado Islámico, 23 años después de que lanzara la invasión del país para derrocar a Sadam Husein.
“La retirada ordenada de las fuerzas y el equipamiento de la coalición de la Base Aérea de Erbil marca la conclusión exitosa de la misión militar que derrotó a Estado Islámico en Irak”, ha indicado en un comunicado el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, cumpliendo así los plazos acordados con Bagdad para la retirada de la presencia militar internacional en el país.
Washington se refiere a este repliegue como “el reflejo” del “éxito” de la campaña militar que durante 12 años ha combatido y “derrotado” a Estado Islámico “como amenaza militar organizada en Irak y en toda la región”. “También marca la transición de una misión de la coalición en tiempos de guerra a un esfuerzo de seguridad liderado por Irak y respaldado por una relación bilateral de seguridad más normal”, ha agregado el comunicado de Parnell.
El Pentágono subraya que las fuerzas de seguridad de Irak, incluyendo los ‘peshmerga’, combatientes armados y fuerzas de seguridad del Gobierno Regional del Kurdistán en Irak, “lideren los esfuerzos continuados para garantizar la seguridad de Irak y mantener suprimidos a los remanentes de Estado Islámico”.
“El Departamento de Defensa seguirá proporcionando formación específica y apoyo de inteligencia a nuestros socios iraquíes”, ha ahondado Washington que señala que ahora la responsabilidad de seguridad interna, incluyendo grupos milicianos proiraníes, “recae en el Gobierno de Irak”, aunque establece que seguirá trabajando mano a mano para garantizar que se mantenga la seguridad y Estado Islámico “nunca pueda reconstituirse desde territorio iraquí”.
“Estados Unidos apoya un Irak soberano y fuerte que asegure sus fronteras, proteja a su población y sirva como base para una cooperación comercial, diplomática y de seguridad más profunda entre nuestros dos países”, ha resumido.
Estados Unidos invadió Irak en 2003 para promover el derrocamiento de Husein y se mantuvo en el país hasta 2011, cuando Barack Obama ordenó la retirada. Tan solo tres años después, las tropas estadounidenses regresaron al país en el contexto de la coalición internacional para combatir a Estado Islámico, una misión liderada por Washington que contó con la participación de socios europeos como Reino Unido, Francia, España, Italia y Alemania.
Por su lado, el primer ministro iraquí, Alí al Zaidi, se ha referido a la histórica fecha señalando que la conclusión de la misión “demuestra que la cooperación entre fuerzas amigas y pueblos amigos ha dado como fruto la victoria sobre una de las páginas más oscuras de extremismo y barbarie en la historia”.
Este punto final “no significa el fin de la batalla contra el terrorismo, sino el paso de Irak a una etapa en la que asume la responsabilidad plena por su seguridad y estabilidad”, ha asegurado Al Zaidi, que ha celebrado el inicio de una “nueva etapa” que pone de relieve la soberanía de Irak, la fortaleza de sus instituciones y la preparación de sus fuerzas y la unidad de su decisión.





