Estados Unidos no es intervencionista, Estados Unidos quiere ver a México soberano frente a interferencias maliciosas extranjeras, pero que también sea sea soberano y libre de interferencias internas, de organizaciones criminales y cárteles transnacionales que aterrorizan y controlan comunidades, aseguró el embajador norteamericano Ronald Johnson.
Al inaugurar la 5a Convención Binacional de la American Society of México, el diplomático recordó las palabras del presidente Trump ayer en Naciones Unidas donde destaca la colaboración y el trabajo conjunto con el gobierno mexicano para atender los distintos rubros de la relación bilateral.
Por eso el presidente Trump me envió aquí a México y por eso seguimos acercándonos a México para ofrecer hacer más.
No como intervencionistas, sino como buenos vecinos que realmente quieren trabajar juntos para hacer que ambas naciones sean más seguras, más estables y más prósperas.
Estados Unidos quiere ver un México que sea soberano frente a interferencias maliciosas externas, pero también un México que sea soberano y libre de interferencias internas, de organizaciones criminales y cárteles transnacionales que aterrorizan y controlan comunidades”, subrayó.
Recordó que desde la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum al gobierno de México junto con la Administración Trump, se ha trabajado de forma coordinada para generar mejores condiciones de seguridad y combate frontal a los carteles de la droga, hoy designados como organizaciones terroristas extranjeras.
De ahí que durante este tiempo se hayan incautado más de 500 toneladas de narcóticos ilegales, incluyendo 80 toneladas en el mar, y esas incautaciones incluyen más de 2 toneladas de fentanilo y 9.5 millones de pastillas de fentanilo. Cifras que se traducen en al menos 35 mil vidas salvadas.
Por ejemplo, añadió, las muertes por sobredosis de fentanilo en Estados Unidos han disminuido en 35 por ciento y en su punto máximo de 100 mil.
A esto hay que sumarle el decomiso de más de 50 mil armas que se evitó llegarán a manos de terroristas y criminales aquí en México e incluso en Estados Unidos, reconoció.
Y piensen en esto también. Si a México le va bien, es bueno para Estados Unidos. Es simplemente sentido común. Pero eso no es cierto para todos los gobiernos extranjeros que buscan acceso a nuestros mercados aquí en el hemisferio occidental. Algunos actores extranjeros no quieren ver que esta asociación entre Estados Unidos y México tenga éxito”, apuntó.
De hecho, algunos quisieran ver que la asociación fracase y quisieran ver que México fracase. Y están dispuestos a pagar un alto precio para que eso ocurra. Aunque sea solo para crear caos en la frontera sur de Estados Unidos y obtener una posición aquí en el hemisferio occidental distinta a la que están buscando ahora. Ver ese mensaje con claridad y entenderlo también es sentido común”, sostuvo el embajador Johnson.
El embajador estadunidense, quien estuvo acompañado de su esposa Alina y el presidente de la AmSoc, Larry Rubin, recordó un diálogo con la presidenta Sheinbaum en la que se reconoció que la relación México-Estados Unidos es como un matrimonio.
La presidenta Sheinbaum me dijo una vez que Estados Unidos y México están en un matrimonio, pero en un matrimonio donde no puede haber divorcio porque somos incapaces de separarnos. Yo añadiría algo a eso. Un buen matrimonio requiere trabajo. Y como alguien que tiene un gran matrimonio —gracias, cariño (refiriéndose a su esposa Alina presente en el salón)— requiere atención y dedicación de ambos todos los días, y requiere sacrificio.
Juntos, Estados Unidos y México están construyendo esa relación bilateral que mencioné, la que el resto del mundo envidia, y una Norteamérica más segura, más fuerte y más próspera para ambas naciones y para nuestra gente. Así que terminaré aquí”, aseveró el embajador Johnson.




