¡Bienvenidos amantes de la gastronomía!

Dentro del Complejo Cultural “Los Pinos”, la que otrora fuera la residencia de los presidentes de nuestro país, se ubica “Cencalli”, la casa del maíz y de la cultura alimentaria.

Un espacio que busca que la gente se acerque a conocer las propiedades que tiene el maíz, no solamente por la parte gastronómica, sino también porque forma parte de nuestra identidad.

Por ello, este fin de semana tendrán una cocina de humo, una tradición que proviene de nuestras culturas prehispánicas, y tiene sus raíces en una cocina “ritualista” donde el humo es finalmente un ingrediente más, al cual se le pide permiso para preparar los platillos que la familia va a degustar.

Y hay que decirlo, todavía en la Ciudad de México por lo menos en la primera parte del siglo pasado, las cocinas de humo eran comunes en las zonas rurales o en los pueblos originarios que terminó por engullir la ciudad.

Todo importa y todo suma. Una cocina de humo, además de buscar la recuperación de nuestras tradiciones culinarias ancestrales, pone como eje a los alimentos que no contengan químicos, y que vengan directamente de la milpa y de la granja, lo que se traduce en una cocina mucho más sana.

De ahí el interés por recuperar este arte de cocina, que nos devuelve a nuestra esencia como hombres y mujeres que provenimos del maíz. Y como su nombre nos anuncia, el elemento estrella es sin duda alguna el humo.

El humo presente en este tipo de cocina es el encargado de impregnar los alimentos, y dependiendo del tipo de madera que se utilice, se consiguen sabores y aromas diferentes. El ahumar los alimentos les da un toque sin igual que potencializa los sabores de los ingredientes.

El nivel de complejidad -en boca y nariz- que presentan los platillos elaborados en cocinas de humo, no se puede recrear de forma artificial, pues además contienen un sentido de cierta manera “espiritual”.

Por todo esto, ahora los invito a darse una vuelta los próximos sábado y domingo (10 y 11 de octubre) por el Complejo Cultural Los Pinos, donde se encuentra el “Cencalli”, cuyo nombre proviene del náhuatl y significa “Casa de maíz”.

Para que puedan degustar desde tortillas hechas a mano y en comal, pasando por atoles, tamales y salsas, entre otros muchos platillos, que tendrán este fin de semana. Lo atractivo, además de degustar los alimentos, es justamente ver la preparación de éstos, y conocer de cerca una tradición milenaria.

Además, se visibiliza a las campesinas y cocineras tradicionales que comparten lo mejor de sus productos, de la mano con la sazón y el mimo que se requiere para la elaboración de fantásticos platillos.

La entrada es libre, y a partir de las 10:00 de la mañana se puede ingresar, pues cierran a las 6:00 de la tarde. Vayan, conozcan, disfruten y recuerden la magia que son las cocinas de humo, comprobando en vivo una de las muchas razones por las que la gastronomía mexicana es un Patrimonio de la Humanidad. Así que, si se animan, no duden en compartirme su experiencia, los leo en los comentarios.

¡Bon appetit!

Cat Soumeillera en X: @CSoumeillera