No es el celeste del club de fútbol de Rancagua, que se bautizó a sí mismo como “el capo de provincia”, las olas de Pichilemu o los huasos que típicamente se asocian al campo. A la Región de O’Higgins lo que más la identifica, según sus propios habitantes, es la mina El Teniente (35 menciones) y la agricultura (34 menciones). Mucho más atrás quedaron otras opciones, como los vinos (26), la fruta de exportación (26) y el rodeo (23).

Las respuestas, en todo caso, no fueron en las mismas a lo largo de las tres provincias que la componen. En la del Cachapoal, desde se encuentra la capital regional, además de Rengo, Machalí y que aloja a un 70% de la población de O’Higgins, El Teniente (44%) fue la opción más votada. Sin embargo, en la de Colchagua, a la que pertenecen San Fernando, Santa Cruz y Chimbarongo, los encuestados se inclinaron por una riqueza local que los define. Ahí, el 52% nombró al vino como el elemento más identitario. En la provincia costera de Cardenal Caro, que es la que cuenta con un menor numero de habitantes, pero donde resaltan destinos turísticos como Pichilemu, Navidad y Litueche, la elección también fue por un atributo que no comparten con el resto de su región. Ahí, las playas y el surf dominaron con el 68% de las menciones.
Estos son sólo algunos de los resultados de la encuesta que realizó Cadem, de manera online, para Esto es Chile: un proyecto que esta empresa, junto a La Tercera e Inacap, desarrollaron junto a seis grandes empresas nacionales: ACHS, Agrosuper, Copec, Entel, Grupo Falabella y Unimarc, para descubrir y dar a conocer qué piensa y siente cada región del país.
Este primer estudio, enfocado en la Sexta Región, se trabajó con 800 encuestas a hombres y mujeres mayores de 18 años de O’Higgins, realizadas entre el 21 y 22 de septiembre de este año, mediante un muestreo no probabilístico con cuotas por edad, zona y nivel socioeconómico. De esa forma, se alcanzó una cobertura total de 33 comunas repartida así: el 84% de la muestra fue aplicada en población urbana y el 16% en población rural.
La pregunta por los símbolos en los que se reconoce ese territorio, no fue la única pregunta del sondeo de Esto es Chile. A la hora de llevarlo a conceptos que se vienen a la mente cuando se piensa en la Región de O’Higgins, 22% respondió que la “vida de campo”: casi el mismo porcentaje que obtuvo “tranquilidad” (21%).
La paz y la calma ciertamente son vistas como características esenciales por los habitantes de la Sexta. Un 38% dijo justamente que esa tranquilidad era lo que más le gustaba de vivir ahí. La segunda alternativa apenas obtuvo la mitad los votos. El campo (16%), el clima (10%), su gente (8%) y su naturaleza (7%) fueron otras razones que los residentes dieran.
A la hora de elegir lo opuesto, es decir, lo que más les desagrada de vivir en su región, los encuestados de O’Higgins mayoritariamente respondieron que nada (14%). Esa satisfacción se aprecia en la distancia que muestran con otros inconvenientes como la delincuencia (6%), la locomoción (5%) o que se trata de un lugar aburrido (4%), con un clima que pasa del calor al frío extremo (4%), con salud deficiente y falta de empleo (4%).
La ligazón con las tradiciones y el campo también definen cuáles son los productos en los que los habitantes de la Sexta Región más se identifican y, además, en los que ven más potencial de instalarse como una marca relevante para todo el país.

El vino, que domina los campos de Santa Cruz, Peralillo, Nancagua y Palmilla es por lejos la principal respuesta. Esa alternativa consiguió 43 menciones. La fruta, en cambio, que tiene en Chimbarongo, San Fernando, Peumo y Las Cabras algunos de los mejores suelos del valle central, sólo fue nombrada en 27 oportunidades.
En tercer lugar (25 menciones) está la torta Pompadour: un pastel original de Rancagua que se prepara en base a capas intercaladas de hojarasca crujiente con manjar y crema de plátano o crema chantilly con esencia o trozos de plátano. La misma cantidad de votos acumuló la sal de Cahuil y el mimbre de Chimbarongo fue cuarto, con 21 evocaciones. Sólo en el quinto lugar aparece un elemento huaso: los mantos y chamantos de Doñihue (18 menciones), aunque con bastante distancia de otro producto pop de O’Higgins. Las papas fritas Primor, creadas en Rancagua por Rosa Cáceres hace 53 años, fueron nombradas doce veces y se ubicaron en el sexto lugar.
Aquí, por supuesto, hubo diferencias entre las provincias. Si bien los vinos fueron mayoritarios en Colchagua (66%) y Cachapoal (34%), el hogar de la capital regional también eligió a la torta Pompadour (34%): un ejemplo clásico de la repostería local. La misma tendencia Cardenal Caro. Ahí fue la sal de Cahuil (57%) la que primó por sobre todas las opciones.
Un destino obligatorio
Hay una cierta ambivalencia que cruza las respuestas de los habitantes de O’Higgins y que, ciertamente, permite intuir dónde están sus dolores. Porque si bien un 72% dice sentir mucho o bastante orgullo por ser de la región, la mayoría le aconsejaría a un joven abandonarla para estudiar o trabajar.
Quienes se mostraron más orgullos de pertenecer a la Sexta fueron los hombres, de entre 35-54 años, de un nivel socioeconómico medio, residentes de sector urbanos, nacidos en O’Higgins y que nunca se han movido de ahí. La comuna que obtuvo más respuestas en línea con ese orgullo regional fue Rengo, donde un 82% respondió estar muy o bastante orgulloso de pertenecer a la región. Por el contrario, la comuna donde la opción “poco o nada orgulloso” obtuvo más votos fue en Machalí (32%). Sobre todo en quienes viven en sectores rurales (21%), no nacieron ahí (24%) y llegaron hace poco (32%).
¿Qué es lo mejor de vivir en O’Higgins? El 85% de sus residentes califica el paisaje y entorno natural como bueno o muy bueno, y el 75% hace lo mismo al ser consultados por sus tradiciones. Un 67% aprecia de la misma manera su gastronomía y otro 41% opina igual del reconocimiento y prestigio de la región a nivel nacional.
¿Dónde está lo malo? Un 31% evalúa como deficiente o muy mala la oferta cultural de entretención. Misma categoría con que un 31% califica las oportunidades educativas. La peor evaluación la consiguen las oportunidades laborales disponibles en O’Higgins. Esa alternativa fue descrita como mala o muy mala por el 52% de los encuestados.
Todo eso no necesariamente hace que quienes vivan en la región la vean como un lugar que está peor que las otras 15 que componen Chile. De hecho, un 56% opina que O’Higgins está igual de posicionada en términos de desarrollo que las otras regiones. Los otros dos polos fueron menos votados. Un 22% piensa que la Sexta está mejor y sólo un 17% estimó estar peor.

Buena parte de estos problemas son explicados por el centralismo para la población local. Un 61% calificó como muy problemática la concentración de poder, recursos y decisiones en Santiago para el desarrollo de la región. Las otras alternativas “Algo problemático” y “Poco o nada problemático” consiguieron votaciones similares: 15% y 17% respectivamente.
¿Dónde se notan más los efectos negativos del centralismo? Para quienes viven en O’Higgins las respuestas se dividen, mayoritariamente, en tres opciones. La primera es que las decisiones tomadas en la capital no consideran la realidad local (31%), la segunda redunda en menos oportunidades laborales para los jóvenes (24%) y la tercera, como una consecuencia de la anterior, es la migración de talento hacia Santiago (18%).

Es, por lo mismo, que muchas familias sienten que el destino de sus hijos forzosamente los llevará a Santiago, a pesar de la tranquilidad para vivir y sentar cabeza que valoran en O’Higgins. De hecho, si bien un 92% la recomendaría a un joven quedarse en la región para formar familia, y un 74% aconsejaría lo mismo para tener una buena calidad de vida, un 53% la sugeriría a un hijo migrar a la capital para trabajar y un 72% haría lo mismo para estudiar. La fractura es esa: por más que buena parte de la Sexta siente mucho orgullo por su tierra, la mayoría entiende que el futuro laboral y, sobre todo, académico, es mejor fuera de sus fronteras.
Ese sentimiento es especialmente fuerte entre los habitantes de entre 18 y 34 años y en Cardenal Caro: una provincia donde viven menos de 60 mil personas y sólo están disponibles las seis carreras que ofrece el único centro de formación técnica.






