Las enfermedades cardiovasculares pueden avanzar durante años sin síntomas evidentes. Por ello, una revisión médica periódica permite identififcar factores de riesgo y detectar a tiempo algunas alteraciones que requieren atención.

Cuando se habla de cuidar el corazón, muchas personas piensan de inmediato en un electrocardiograma o un ecocardiograma. Sin embargo, conocer el estado cardiovascular implica mucho más que realizar un solo estudio.

El National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI), de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, señala que la evaluación del riesgo cardiovascular considera los antecedentes médicos y familiares, los factores de riesgo y los resultados de diferentes pruebas.

Entonces, ¿qué estudios sirven para saber si tu corazón está sano y cuáles necesita cada persona?

¿Qué estudios sirven para saber si tu corazón está sano?

No existe una lista única de estudios que todas las personas deban realizarse con la misma frecuencia. La valoración depende de factores como la edad, los antecedentes familiares, la presión arterial, el colesterol, la glucosa, el tabaquismo, el peso, la actividad física y la presencia de síntomas.

Una revisión cardiovascular puede comenzar con mediciones sencillas, entre ellas:

  • Presión arterial: permite identificar cifras elevadas que pueden aumentar el riesgo cardiovascular.
  • Perfil de lípidos: mide colesterol total, colesterol LDL, colesterol HDL y triglicéridos.
  • Glucosa o hemoglobina A1c: ayuda a detectar alteraciones relacionadas con la diabetes.
  • Peso, índice de masa corporal y circunferencia de cintura: aportan información sobre algunos factores de riesgo.
  • Antecedentes familiares y personales: permiten conocer otros elementos que pueden modificar el riesgo.

El NHLBI señala que, para detectar el riesgo de cardiopatía coronaria, el profesional de salud puede revisar la presión arterial y solicitar análisis de sangre para conocer los niveles de colesterol, triglicéridos o indicadores relacionados con la diabetes.

MedlinePlus también explica que una evaluación del riesgo cardiovascular puede considerar la edad, el peso, la presión arterial, el colesterol, el tabaquismo, la diabetes, la actividad física, la alimentación y los antecedentes familiares.

Por ello, un chequeo del corazón no necesariamente comienza con estudios especializados. En muchas personas, el primer paso consiste en conocer y controlar los principales factores de riesgo.

¿Qué detecta un electrocardiograma y cuándo se necesita?

El electrocardiograma (ECG) es una prueba sencilla que registra la actividad eléctrica del corazón. Permite conocer la frecuencia de los latidos y determinar si el ritmo es regular o irregular.

Durante el estudio se colocan pequeños electrodos sobre la piel del pecho y, según el tipo de prueba, también en brazos y piernas. Estos sensores registran las señales eléctricas del corazón y las muestran en una gráfica.

Un electrocardiograma puede aportar información ante problemas como:

  • Arritmias
  • Alteraciones del ritmo cardiaco
  • Algunos signos relacionados con un infarto
  • Determinadas enfermedades del corazón

MedlinePlus señala que el electrocardiograma se utiliza principalmente en personas con síntomas de una afección cardiaca o que ya tienen un diagnóstico. En personas sin síntomas, su uso depende del riesgo individual y de la valoración de un profesional de salud.

Esto es importante porque un ECG no debe considerarse una prueba que todas las personas sanas necesitan de manera rutinaria. La decisión depende de los antecedentes, los síntomas y los factores de riesgo.

Cuando las alteraciones del ritmo aparecen de forma ocasional, un electrocardiograma de unos minutos puede no detectarlas. En esos casos existen dispositivos como el Holter y los monitores de eventos, que registran la actividad eléctrica durante periodos más prolongados.

Ecocardiograma: ¿qué revela sobre el funcionamiento del corazón?

A diferencia del electrocardiograma, que registra la actividad eléctrica, el ecocardiograma permite observar el corazón mediante imágenes.

El estudio utiliza ondas de sonido para crear imágenes del corazón en movimiento. Con ellas, el médico puede observar su tamaño y forma, además de conocer qué tan eficaz es para bombear sangre. El Doppler también permite estudiar el flujo sanguíneo a través de las cavidades y las válvulas.

Un ecocardiograma puede aportar información sobre:

  • Tamaño y estructura del corazón
  • Movimiento del músculo cardiaco
  • Capacidad de bombeo
  • Funcionamiento de las válvulas
  • Flujo de sangre
  • Algunas alteraciones estructurales

Existen diferentes tipos de ecocardiograma. El transtorácico es el más habitual y utiliza un transductor sobre el pecho. También existe el ecocardiograma transesofágico, que permite obtener imágenes más detalladas mediante un dispositivo que pasa por el esófago.

Otra posibilidad es el ecocardiograma de esfuerzo, que forma parte de determinadas pruebas de estrés. En este caso, el médico puede comparar imágenes del corazón antes y después de que aumente su trabajo.

Por sus características, el ecocardiograma no constituye una prueba que todas las personas necesiten como parte de un chequeo rutinario. Su indicación depende de lo que el médico encuentre durante la valoración y de la información que necesite obtener.

Análisis de sangre, presión arterial y colesterol: las pruebas que no debes ignorar

Una evaluación cardiovascular no depende únicamente de estudios que observan directamente al corazón. Algunos de los datos más importantes proceden de una toma de presión arterial y análisis de sangre.

El colesterol es uno de ellos. El NHLBI señala que los análisis de sangre pueden ayudar a identificar colesterol y triglicéridos elevados, factores que forman parte de la evaluación del riesgo de cardiopatía coronaria.

La glucosa también tiene importancia. La diabetes es un factor que puede aumentar el riesgo cardiovascular, por lo que su detección y control forman parte de la prevención.

La presión arterial merece una atención especial porque puede permanecer elevada sin producir síntomas evidentes. El NHLBI incluye la medición de la presión arterial entre las evaluaciones utilizadas para identificar el riesgo de cardiopatía coronaria.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que mantener bajo control la presión arterial, el colesterol y el azúcar en la sangre ayuda a disminuir el riesgo de enfermedades del corazón.

Por esta razón, una persona puede sentirse bien y aun así necesitar una revisión de sus principales factores de riesgo.

Además, la evaluación no se limita a los resultados de laboratorio. La edad, los antecedentes familiares, el tabaquismo, la alimentación, la actividad física y el peso también pueden modificar el riesgo cardiovascular.

¿Cuándo necesitas una prueba de esfuerzo u otros estudios del corazón?

La prueba de esfuerzo permite observar cómo responde el corazón cuando aumenta su carga de trabajo. Por lo general, implica caminar sobre una caminadora o pedalear en una bicicleta fija mientras el equipo médico controla la actividad cardiaca y la presión arterial.

El NHLBI explica que algunos problemas cardiacos pueden ser más fáciles de identificar cuando el corazón trabaja con mayor intensidad. Por ello, el médico puede solicitar esta prueba ante síntomas como dolor en el pecho, falta de aire, mareos o latidos rápidos o irregulares.

La prueba también puede utilizar medicamentos cuando una persona no puede hacer ejercicio. En esos casos, el medicamento aumenta temporalmente el trabajo del corazón para obtener información similar a la que se busca durante el esfuerzo físico.

Existen además otros estudios cardiológicos que pueden utilizarse cuando la valoración médica lo considera necesario:

  • Holter: registra la actividad eléctrica del corazón durante un periodo prolongado y puede ayudar a identificar alteraciones del ritmo que no aparecen durante un ECG convencional.
  • Tomografía computarizada cardiaca: permite obtener imágenes detalladas del corazón y los vasos sanguíneos. Una modalidad conocida como exploración de calcio coronario mide la cantidad de calcio acumulado en las paredes de las arterias coronarias.
  • Resonancia magnética cardiaca: puede proporcionar información sobre los tejidos del corazón y el flujo sanguíneo, entre otros aspectos.
  • Angiografía coronaria: utiliza imágenes radiológicas y un medio de contraste para identificar posibles obstrucciones en las arterias coronarias. El NHLBI señala que puede utilizarse después de resultados anormales en otras pruebas o ante determinadas situaciones clínicas.

Por eso, no todas las personas necesitan todos estos estudios. La decisión depende de los síntomas, los antecedentes, los factores de riesgo y los resultados de las primeras evaluaciones.

Una revisión médica puede comenzar con presión arterial, análisis de sangre y antecedentes, mientras que estudios como el electrocardiograma, ecocardiograma, Holter o prueba de esfuerzo se solicitan cuando existe una razón clínica para obtener información adicional.

Si tienes dolor en el pecho, falta de aire, desmayos, mareos importantes, palpitaciones persistentes u otros síntomas nuevos, es importante buscar valoración médica y no esperar a un chequeo de rutina.