La controversia explotó el lunes, cuando Granit Xhaka, estrella de la selección suiza y el Sunderland, con exitosos pasos por Arsenal —donde coincidió con Alexis— y Bayer Leverkusen, admitió haber utilizado un falso certificado de covid.
El mediocampista escribió esto en su perfil de Instagram: “En aquel momento, la cuestión de la vacunación contra el covid-19 me provocaba una gran preocupación y despertaba en mí serias dudas. Sentía una profunda desconfianza hacia la vacuna y estaba preso de la angustia y la duda. Fue en ese estado emocional alterado que me hice con un certificado de vacunación (...), fue un error; lo siento”.
Por de pronto es la Fiscalía de Lucerna la que lleva adelante las investigaciones, y, según los medios suizos, Xhaka comprometió su cooperación con “las autoridades competentes”. En el peor de los casos, se estima que el futbolista podría enfrentar hasta cinco años de cárcel.
Pero, por ahora, su único castigo es no poder jugar con Suiza. Una decisión que habrían tomado “de común acuerdo” el jugador y la dirección de la Asociación Suiza de Fútbol (ASF) con miras a la ventana internacional que se aproxima.
Peter Knäbel, presidente de la ASF, lo explicó con un comunicado:
“Granit Xhaka nos informó anoche de la situación. Celebramos que Granit haya dado este paso y que esté dispuesto a aclarar por completo este asunto. Al mismo tiempo, hemos llegado juntos a la conclusión de que, en interés del equipo, era mejor disputar esta concentración sin él (...), al término de esta ventana internacional, reevaluaremos la situación con Granit y hablaremos sobre los pasos a seguir”.
Así las cosas, Xhaka, capitán de su seleccionado en el último Mundial, se perderá los compromisos de la Liga de las Naciones ante Macedonia del Norte, Escocia y Eslovenia.
Y, claro, su futuro está por verse.





