El gobierno proyectó que este 2026 sobrecumplirá la meta fiscal de -2,6% del PIB de balance estructural, con un -2,3% del PIB. Pero hacia adelante, el camino para cumplir con el objetivo de llegar al 2030 con un balance estructural de -1,5% del PIB, sigue siendo cuesta arriba. De hecho, para lograrlo, el Ministerio de Hacienda según sus propias proyecciones, debería recortar el gasto público en US$12.895 millones entre 2028 y 2030.
Ante esta ruta, los expertos coinciden en que es posible que se cumpla el -2,3% del PIB para este año, pero califican de “exigente” llegar a un déficit de 1,5% del PIB a 2030.
Cristina Torres, exdirectora de Presupuestos y directora del Centro de Políticas Públicas de la Universidad San Sebastián, afirma que “con la información disponible del Informe de Finanzas Públicas (IFP) recién publicado, parece una cifra factible (la de este año)”.
De acuerdo a Torres, “los datos respaldan esta proyección, ya que a agosto se observa una contención del gasto, que acumula un crecimiento real de 1%, junto con ingresos que han crecido 7,7%, y el déficit efectivo acumulado alcanza 0,7% del PIB, lo que representa una mejora respecto de los dos años anteriores. Con todo ello es que Hacienda estima cerrar el presente año con un déficit efectivo de 1,8% y uno estructural de 2,3% del PIB”.
Mientras que Maximiliano Acevedo, economista de Rumbo Colectivo, sostiene que sí se puede cumplir y argumenta dos razones: “Primero, el déficit efectivo que hoy estima el gobierno de 1,8% del PIB es prácticamente el que anticipaba la administración anterior en febrero (1,85%), y para 2027 ocurre lo mismo: -1,75% hoy, frente a -1,74%. En el mismo período mejora el balance estructural que cambió de metodología y puso una meta de −2,6% del PIB y ahora el gobierno anticipa un sobrecumplimiento para el año de tres décimas, que de materializarse será por la subejecución de la inversión pública (49,5% de avance a agosto), que alivia las cuentas, en un año de crecimiento de 0,7%”.
Misma mirada entrega Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP, quien señala que “para 2026 todo parece indicar que efectivamente se va a cumplir la meta del balance estructural, considerando fundamentalmente un incremento relevante de los ingresos estructurales, en medio de un repunte de los ingresos efectivos por el importante repunte del cobre”.
Pero para el mediano plazo, la mirada es más escéptica. “Cumplir la meta fiscal exige cerrar holguras negativas que, entre 2028 y 2030, promedian 0,9% del PIB al año, con un máximo de 1,3% en 2030. La Dipres no ha mostrado cómo se cierran: o hay recortes o hay más ingresos”, dice Acevedo.
Asimismo, agrega que “la megarreforma no ayuda. De hecho, agrava el problema, porque reduce la recaudación justo en esos años: 0,2% del PIB en 2027 y más de $2 billones al año desde 2030, cuando la holgura negativa es mayor”.
Para Torres, “ese es el gran desafío en línea con recomponer las finanzas públicas. Las holguras negativas muestran este reto, el que no se soluciona automáticamente con la programación fiscal, si no que requiere profundizar esfuerzos”. En ese contexto, menciona que “hay dos elementos: por una parte, el escenario de mayor crecimiento económico, pero por otra, medidas estructurales de eficiencia en el gasto”.
Y Ortiz plantea que “es bastante exigente, considerando las necesidades de gasto que van a ser crecientes en diversas áreas de la economía, principalmente como Salud. Este es el gran desafío que tiene Hacienda de lograr generar presupuestos en los próximos años con un nivel de gasto que sea compatible con esos niveles de meta fiscal”.





